domingo, 1 de abril de 2018

la infortuna de ver diferente


                                                 La infortuna de ver diferente      

Caminaba Negan junto a su madre en la estación, iba atento a un mundo el cual la mayoría de las personas no puede ver, llevaba un Sketch en la mano y una pesada mochila llena de ropa en la espalda. Su madre lo tomó de los hombros y le dijo: “Tus tíos tienen una casa cerca de un lago, en un ambiente tranquilo y con aire limpio, lejos del bullicio de la ciudad, espero eso te ayude a mejorar tu condición, hijo”.
Negan abrazó a su madre y subió al tren, las puertas cerraron automáticamente detrás de él y a través de la ventana vio a su madre haciéndose cada vez más pequeña conforme avanzaba, agitando su brazo repetidamente, le dio poca importancia, se dio media vuelta y buscó un lugar para sentarse. En la fila que tenía a un lado, un pintoresco señor con gran bigote se quedó dormido mientras leía un libro, Negan, sacó un lápiz de su mochila, abrió el sketch y, experto, comenzó a dibujarlo.
El tren llegó a su destino Negan bajó y reconoció a sus tíos que lo estaban esperando en la estación, lo recibieron con un abrazo y le ayudaron a cargar su mochila, todos subieron a una camioneta e hicieron un largo viaje lejos de ahí. Cuando llegaron a la casa, sus tios le enseñaron su nueva habitación y lo invitaron a comer algo pero Negan los rechazó, prefirió quedarse solo en su cuarto nuevo, sus tíos no insistieron, cerraron la puerta y se fueron. Negan se acostó en la cama y minutos después empezó a ver los filamentos luminosos encima de él, estaba fascinado porque hacía tiempo que no lograba verlos tan nítidos, sin darse cuenta transcurrieron las horas, su tía abrió la puerta y nuevamente le ofreció comida, los filamentos luminosos desparecieron. Negan se levantó de la cama, empujó a su tía fuera de la habitación y azotó la puerta, se acostó nuevamente intentando ver los filamentos pero no aparecieron, molesto, escapó por la ventana de su habitación con lápices en los bolsillos y el Sketch en la mano.
El sol se había escondido y en el pequeño pueblo dominaba la oscuridad. Caminaba en un campo verde y frío cuando advirtió un rebaño de ovejas que se juntaban unas contra otras para mantenerse calientes sobre la hierba. Negan tomó asiento debajo de la luna llena y comenzó a dibujarlas, mientras lo hacía, los filamentos luminosos aparecieron y rodearon el rebaño con un tono azul saliendo de ellos, se acercaron a una oveja en específico y como si fueran decenas de serpientes se enredaron en ella.
La oveja no ponía resistencia, los filamentos luminosos cubrieron todo su cuerpo y comenzaron a brillar con gran intensidad, el brillo deslumbró a Negan y cuando recobró la visión advirtió que la oveja se había convertido en una hermosa mujer, sorprendido, corrió hacia el rebaño y cuando estuvo frente a ella, exclamo: “¡Te vi oveja, transformándote en mujer!”. La respuesta que recibió fue: “La oveja no se convirtió en mujer, la mujer se convierte en oveja”.
Se presentó la mujer con el nombre de Suri y le explicó a Negan, que estaba maldita y sólo en las noches podía regresar a su forma humana para que al amanecer volviera a ser oveja otra vez. Negan sintió lastima por la manera en que Suri contaba su historia y le pidió permiso de dibujarla, ella aceptó. Al día siguiente Negan miró su dibujo y se convenció de que su experiencia no había sido un sueño, fue a donde sus tíos, los saludó y preguntó porque había ovejas atrás de la casa, su tío respondió que usaban su lana para apoyarse con los gastos. Negan desayunó junto a ellos y llegada la noche, escapó de su habitación y fue a ver a Suri, la encontró sentada en la hierba húmeda, rodeada de ovejas dormitando, le ofreció queso y vino, ambos comieron y bebieron.
Negan fue todas las noches a donde Suri, se despertaba al otro día con sueño pero estaba feliz de estar en aquel lugar, siempre ayudaba a su tío con algunas tareas del campo y de la casa o a su tía a ir por las compras y preparar comida, en las noches iba con Suri, la dibujaba, bebían vino y charlaban por horas. Alguna vez Suri expresó su molestia porque no tenía con que manejar su larga cabellera y cuando regresaba a su forma humana, se ensuciaba de tierra. Negan recordó que tenía guardado un listón amarillo entre las hojas de su Sketch, pasó las páginas y lo halló, se lo entregó a Suri que aceptó conmovida su sencillo regalo.
El día de trasquilar a las ovejas llegó, pese a que estaba cansado por desvelarse todas las noches Negan, ayudó a su tío con el trabajo, reconoció a Suri en el cuerpo de oveja pues el listón amarillo que le regaló estaba amarrado en el cuello del animal, le habló sin recibir respuesta después, la trasquiló. Llegada la noche, cuando Negan fue a ver a Suri la encontró desnuda titiritando de frío entre el rebaño, se acercó a ella, la vistió con su chamarra y la abrazó, le explicó que su tío vendía la lana para apoyarse con los gastos. Suri respondió que ya había pasado antes, se acomodó en él buscando calor corporal y lo besó. Negan comenzó a tocar el cuerpo desnudo de Suri y finalmente hicieron el amor sobre la hierba.
A la mañana siguiente Negan, recibió la noticia de que su madre lo visitaría, gustoso, acompañó a su tía por las compras y cuando regresó a la casa, su madre ya estaba ahí, se acercó a ella y la abrazo con fuerza. Su madre, con lágrimas en los ojos expresó cuanto lo había extrañado y como se alegraba de verlo en buen estado. Madre e hijo charlaron por horas hasta que el tío de Negan, entró a la casa con un enorme recipiente lleno de comida dijo, que para celebrar la visita de su cuñada y la mejoría de su sobrino, había preparado barbacoa de hoyo, alardeando que la había hecho con una de sus ovejas, presumió de su exquisito sabor pues había elegido una con un gusto particular, dejó la comida frente a Negan y sacó un listón amarillo de su bolsillo, confesó estar confundido ya que no acostumbraba amarrar nada a sus animales.














La pantera


Un cuento del bosque
Balum, el oso, criaba a Nogli, el humano, para enseñarle como sobrevivir en el bosque inventó una canción, coordinando con el viento y el silbido de las aves, comenzó a cantar: “busca lo más vital lo que has de precisar nomás”. Caminó hacia un nopal bailando y cantando la canción, agarró tres frutos con sus patas duras y peludas, no se espinó. Nogli quiso imitarlo pero, Faguira, el jaguar, gritó: ¡Cuidado con las espinas! Nogli escogió tan particular y bello fruto que maduró dulce y jugoso, bajo una condición genética que le impidió desarrollar espinas, agarró la tuna, quitó la piel y la comió. Faguira, el jaguar, pensó: “que suerte”.
Balum, bailando y cantando fue hacia una enorme roca, la levantó: “déjate llevar Nogli, comamos hormigas”. Balum, lamió el suelo y se pegaron las hormigas a su lengua. Nogli, se acercó, hincó bajo la roca y las hormigas subieron a su brazo. Faguira, gritó: ¡Nogli muévete! Balum soltó la roca y casi aplasta a Nogli pero a causa de que las hormigas subieron por su cuerpo, Nogli se levantó antes. Faguira, con melodía, pensó: “que canción más tonta”.
Las aves cantaban, el viento movía los árboles y las hojas rosaban con ritmo, Balum y Nogli bailaban coordinados con el bosque, se metieron a un río y dejaron llevarse por la corriente. “Esto sí que es vida” cantó Balum, mientras bajaba de una pequeña y suave cascada. Faguira, los veía desde las ramas de un árbol, gritó: “¡Nogli, cuidado con las rocas!”. Nogli, cayó de la cascada a una poza profunda que se había formado en el río causándose ningún daño. Faguira, se alejó pensando: “me rindo, ojalá le dure la suerte”.
Nogli y Balum siguieron cantando al ritmo de la naturaleza sin la supervisión de Faguira. Salieron del agua y le invadió a Balum, un picor en la espalda, se acercó a una palmera y comenzó a rascarse con el tronco. Nogli lo imitó restregando su espalda a un joven árbol. Era el árbol, pilar de un panal de abejas que sintiéndose amenazadas, salieron a defender su hogar y le encajaron a Nogli sus aguijones hasta matarlo, después se tranquilizaron y volvieron al panal volando al ritmo de la canción. Balum ya sin armonía, se acercó al cadáver mientras Faguira salía de entre la vegetación, “¿Déjate llevar, no? replicó.


la ultima coca del desierto


La ultima coca cola del desierto

El ultimo higo dulce y la tormenta que mato la higuera.
Testigo del ocaso de roma y pilar de la leyenda
Cierro con broche de oro doquiera que voy
El ultimo barril de petróleo, de la mina: el ultimo diamante
Freno del mas antiguo movimiento,  la ultima rueda;
Soy Justiniano y el incendio de Roma.
No soy sal derramada en la mesa, ni decadencia
Mi voz es el ultimo latido del corazón
El polen que llevo a su colmena
Una abeja sin aguijon
La oración de Braham a Shiva
Y todas las cosas que dios no me quiso dar.






noche no te vayas


Noche no te vayas
Era de dos amantes con un destino tan vinculado y adverso que ambos tuvieron la desdicha de  compartir sus vidas con una persona distinta. Itaki y Ricardo engañaron a sus parejas durante meses, solo podían verse en las noches y siempre iban al mismo lugar, un hotel llamado Las sombras. La espera de los amantes para ir nuevamente a Las sombras, tocarse y decirse lo que con esfuerzo habían soportado era dolorosa, decidieron no seguir más sus horarios y verse el tiempo que su trabajo y su familia se los permitieran sin distinguir entre días o minutos.
Los celos coincidieron una noche en el pensamiento de la respectiva pareja de los amantes, les preguntaron, reclamaron y acusaron de su infidelidad, finalmente los corrieron de sus hogares. Los amantes sin sentir remordimiento, esa misma noche, se pusieron en contacto y fueron a cenar tacos al pastor mientras se contaban lo que sus parejas les habían dicho, después de comer rentaron una habitación en Las sombras y cuando se cansaron de hacer el amor, Itaki abrazó a Ricardo, le dijo que prefería estar muerta a encontrarse separada de él, Ricardo le respondió que sentía lo mismo, lo deliberaron un momento y decidieron suicidarse para poder estar siempre juntos sin lastimar a terceros, amarraron sus cinturones en una pieza del techo que supusieron firme para aguantar el peso de dos personas, se amarraron los cinturones en el cuello y mientras contaban el tiempo para empujar la silla donde ambos estaban parados, Itaki comenzó a llorar, le preguntó a Ricardo qué pasaría si estando muertos no se pudieran amar más. Ricardo se quitó el cinturón del cuello, le quitó el cinturón a Itaki y le dijo que no podían arriesgarse a tal incertidumbre; se entristecieron un momento pero su amor era tan vigoroso que no demoraron en olvidar su confusión y tristeza, minutos después iban camino al bar de Las sombras burlándose de lo que había pasado, ambos se sentaron en la barra, fumaron, se emborracharon y Ricardo interpretó con una guitarra la canción noche no te vayas de un conocido trío de los años cincuenta en México.
Los amantes se fueron a dormir hasta las cinco de la mañana. Itaki se despertó poco tiempo después, vio su celular y advirtió que su hora de entrada al trabajo ya había pasado, decidió no ir, se  bajó de la cama sin hacer ruido y fue arreglarse, salió del baño vestida, fresca y sin resaca, despertó a Ricardo, le dijo que fueran a desayunar. Ricardo recogió su ropa del suelo, se vistió, se tallo la cara con las manos y abrió las cortinas de la habitación esperando que la luz y el ruido de afuera terminaran con sus ganas de dormir sin embargo afuera seguía oscuro, le preguntó a Itaki si la hora de su celular estaba mal y ella le respondió que no, revisó su reloj y advirtió que era mediodía pero la luna seguía bien arriba y luminosa. Itaki prendió la televisión y vieron las noticias, la humanidad seguía viviendo en la noche anterior, solo ellos habían despertado al nuevo día o en este caso nueva noche. Los amantes salieron del hotel y fueron a cenar comida deliciosa al mismo lugar en la misma mesa, hicieron el amor en la misma habitación de Las sombras donde más tarde intentaron matarse nuevamente, bajaron al bar, se emborracharon y se fueron a dormir así se repitió su noche eternamente y nunca se aburrieron ni se cansaron de hacer lo mismo todo el tiempo.

Marcovich J   

La Rata Esnob


La Rata Esnob

En la Malitzin, una de las colonias más lujosas de Toluca, se realizó un frenesí de apareamiento entre una decena de ratas. De aquel frenesí nació la Rata Esnob que se crió en esa colonia hasta que cumplió un año, fue en ese lapso de tiempo donde la Rata Esnob advirtió varios problemas en su comunidad por ejemplo: separaban los desperdicios frescos de los podridos también, lavaban sus cuerpos tan continuamente que las bacterias benéficas de sus estómagos y piel no alcanzaban a desarrollarse y morían antes que las ratas de la Donaldo Colosio, la colonia vecina.
La Rata Esnob explicó a los de su colonia que mejor era comerse todos los desperdicios sin elegirlos, decía que por su calidad de ratas, la suciedad y bacterias actuaban en su beneficio pero su colonia no prestó atención. La Rata Esnob intentó enseñarles la verdad sin éxito hasta su adultez, sospechó, que su muerte estaba próxima y no quiso desperdiciar el resto de su vida intentando cambiar a las demás, abandonó las costumbres de su colonia y comenzó hacer lo que creía verdadero, transcurrieron las semanas y su aspecto cambió, era la rata más sucia de la Malitzin, dejó de separar los desperdicios y comer inmundicia no le afectó en nada.
De a poco las ratas de la Malitzin fueron apartando a la Rata Esnob hasta aislarla por completo de la colonia. La Rata Esnob descubrió que había logrado vivir más tiempo que las de su camada e incluso de la camada de la Donaldo Colosio, debido que pese a no separar la comida, no consumía los desperdicios que estuvieran llenos de gusanos y limpiaba su pelaje y patas más frecuente que las ratas de la Donaldo Colosio, pero menos que las de la Malitzin. Dos años vivió la vieja Rata Esnob aislada de su colonia hasta que durante un mediodía volvió, creía que las ratas jóvenes al ver que era el único animal vivo de su camada, querrían aprender como lo hizo pero las ratas jóvenes pensaban igual que las viejas y la discriminaron por no limpiar su cuerpo continuamente y no separar los desperdicios frescos de los podridos.
Volvió triste y decepcionada la Rata Esnob a su antiguo refugio, había imaginado a una nueva camada de superratas que adoptarán su filosofía y vivieran más tiempo, su tristeza la consumió hasta que entendió que sola, podía vivir satisfecha viendo el sol y la luna mientras comía inmundicia. Dos meses antes de que muriera la Rata Esnob, una joven rata fue a su refugio y le pregunto qué había hecho para vivir tanto tiempo, la Rata Esnob le enseñó los conocimientos que había obtenido y murió. Tras la muerte del primero; la joven rata, la segunda Rata Esnob, volvió a la Malitzin y les explicó la filosofía de la superrata a sus habitantes.
La segunda Rata Esnob no estaba a la defensiva ni armada contra sí misma como el primero, confiaba en sus instintos y se perdía hablando con las demás ratas. Fue largo y pesado el tiempo que sufrió la segunda Rata Esnob esperando un discípulo, durante ese lapso comió inmundicia con el sol y la luna y descubrió la valía de tomar, desafiante, la decadencia con sus patas como si tuviera garras de águila. Finalmente obtuvo su primer discípulo y de a poco las ratas de la Malitzin se fueron acercando a escuchar sus enseñanzas hasta que formaron un grupo de diez superratas.
Una noche, la segunda Rata Esnob hizo una fiesta en el antiguo refugio del primero, en una mesa colocó vino y comida fresca y en otra inmundicia y agua sucia, las superratas llegaron y empezaron a beber vino y a comerse la comida fresca. La segunda Rata Esnob les preguntó por qué habían preferido el vino al agua sucia y la comida fresca a la inmundicia, el grupo de superratas respondió que era una fiesta y necesitaban relajarse. La segunda Rata Esnob, advirtió que el supuesto grupo de superratas era en realidad un montón de superratas actoras y no conocían la valía de la superación en la decadencia, estaban aburridas y sin nada que hacer.
La segunda Rata Esnob se sintió decepcionada, esperó a que las superratas actoras se emborracharan y se quedaran dormidas después, escapó del refugio del primero y emprendió un viaje lejos de la Malitzin y de Toluca, caminó por meses y finalmente se estableció en la colonia Ignacio Madero, en San Luis Potosí. La segunda Rata Esnob dedicó sus últimos días a emborracharse y a contarle a la rata que le servía el vino, todo lo que había aprendido del primero. La rata que servía el vino, se interesaba en suma de sus relatos, comenzó a entender los beneficios de la inmundicia y la decadencia, lo que más le sorprendió fue que cuando le preguntó su edad, le respondió que recién había cumplido seis años (la primer Rata Esnob murió a los cinco años y las comunes mueren a los tres).
Una tarde, la segunda Rata Esnob fue en busca de vino, la rata que lo servía se lo entregó y mientras la veía beber dijo que había entendido todos los principios de la superrata. La segunda Rata Esnob soltó una risotada y respondió que no entendería como ser una superrata hasta que comiera inmundicia siempre y solamente acompañada del sol y la luna; esa tarde se transformó en noche, la segunda Rata Esnob bebió demasiado y murió mientras dormía pero sus últimas palabras se las dijo a la rata que servía el vino, fueron: “lo mejor que puede tener una superrata son sus recuerdos, sus sueños y a los malditos actores”.
La rata que servía el vino obedeció al segundo, abandonó su puesto y se fue a vivir sola aislada de la colonia Ignacio Madero, estuvo dos años comiendo inmundicia con el sol y la luna, la soledad que vivió le enseño a tomar la decadencia con garras de águila y se convirtió en la tercer Rata Esnob. Igual que el primero y el segundo, la tercer Rata Esnob volvió a su colonia natal para enseñarles a las ratas como convertirse en superratas. A diferencia de la Malitzin en Toluca, la colonia de ratas en San Luis Potosí, fue en montones a escuchar las enseñanzas de la tercer Rata Esnob y transcurridas algunas semanas había un grupo de cincuenta superratas.
La tercer Rata Esnob, vio a sus discípulos corriendo tras la verdad cual perros hambrientos persiguiendo un hueso sin carne, miraba con malicia sus aspiraciones a lo elevado que estimulados por el vino se desviaban a lo retorcido, sin entender el beneficio de la decadencia, advirtió, que había creado un grupo de superratas instruidas. Fue tanta la humillación que sintió la tercer Rata Esnob por haber defraudado al primero y al segundo que entró a la casa de una persona y siguió el rastro del aroma que cualquier rata adulta reconoce con facilidad, llegó al origen del olor y se lo metió a la boca, mientras reproducía sus memorias y experimentaba los sueños que nunca vivió, murió por comer un queso envenenado.
La algazara de feria de las superrratas instruidas continúo durante meses, bebían vino y bailaban mientras conversaban sobre las enseñanzas del tercero que no sabían ni en donde estaba. En un mediodía, una rata con el vientre blanco, se acercó a comer inmundicia con las superratas instruidas y comenzó a escuchar sus conversaciones mientras le ofrecían vino y la invitaban a perseguir la verdad. La rata con el vientre blanco, lo hizo pero tras unas semanas, la verdad desnuda y borracha dejó de seducirla, hastiada, se alejó de las superratas instruidas, descubrió que su filosofía se había esparcido a todas las ratas de la Ignacio Madero entonces se alejó de San Luis Potosí y comenzó una caminata que nunca paró, durante su caminata vivió sola y triste, comió inmundicia con el sol y la luna y aprendió a tomar la decadencia con garras de águila, se convirtió en la cuarta Rata Esnob, conoció distintas ratas de distintos estados y a todas les hablaba de la filosofía de la superrata con humildad.
La cuarta Rata Esnob cruzó México y llegó hasta la colonia Arango Arámbula, en Sonora, tenía diez años de edad y un centenar de superratas siguiéndola, las recién superratas de la Arango Arámbula, le dijeron a la cuarta Rata Esnob que se habían convertido en una especie superior no sólo de ratas sino de mamíferos y con la cantidad de superratas que integraban su grupo, podían sobreponerse a cualquier colonia de roedores o humanos. La cuarta Rata Esnob no estaba segura si la filosofía de las superrata podía usarse para ese fin y recordó que las superratas instruidas de la Ignacio Madero en San Luis Potosí, habían mencionado que la filosofía había iniciado en Toluca, decidió, regresar y preguntarles a las ratas de ese lugar si debían quitar el dominio de México a las personas.
La cuarta Rata Esnob sospechó que no viviría lo suficiente para llegar a Toluca, a sabiendas de que un millar de superratas la seguían con la esperanza de tomar el dominio del país, transmitió su conocimiento a una joven rata que eligió como su discípulo. Antes de morir la cuarta Rata Esnob le dijo a su discípulo, que las superratas del movimiento no podrían continuar siendo superrratas sin un líder pues nunca habían comido inmundicia solas. En Guanajuato, de camino a Toluca, la cuarta Rata Esnob presentó a su joven discípulo como el nuevo líder del movimiento, estaba tan vieja y cansada que apenas podía caminar, horas después murió.
El ejército de superratas liderado por la quinta Rata Esnob, continúo con el plan del cuarto y caminaron a su destino, arrebatando la atención de las personas doquiera pisaran. Cuando llegaron a Toluca, las ratas de ese lugar dijeron que el primero, el segundo y las superratas actoras de la Malitzin habían muerto hace mucho tiempo. El ejército de superratas invitó a las de Toluca a unirse al movimiento pero las ratas de la Malitzin se negaron, esto provocó que el ejército iniciara una batalla contra las de su misma especie. Cuando la quinta Rata Esnob vio que las ratas se estaban matando entre ellas dio por terminado el movimiento para arrebatar el dominio de México a los humanos y huyó.
Las palabras que le dijo el cuarto a la quinta Rata Esnob antes de morir, se cumplieron. Las superratas, al estar desamparadas de un líder, comenzaron a esparcirse por todo el Estado de México y al pasar las semanas se convirtieron en ratas comunes, los humanos dejaron de notarlas. La quinta Rata Esnob viajó sola y por primera vez comió inmundicia con el sol y la luna mientras reproducía sus recuerdos y experimentaba los sueños que nunca vivió, entendió que la filosofía de las superrata no es coercible y descubrió el principio básico, el origen del pensamiento superior del primero: la compasión hacia el prójimo y el amor a la soledad y la vida.
La quinta Rata Esnob se estableció en la sierra de Zacatecas, sola y con quince años de edad, estuvo satisfecha y feliz viviendo en ese lugar, fue durante un ocaso mientras comía inmundicia y pensaba en tomar, desafiante, la decadencia que sufrió el movimiento de superratas por su causa, que un sonido extraño robó su atención, cuando giró su cabeza para descubrir que era vio las garras de un águila peligrosamente cerca. La quinta Rata Esnob corrió durante unos minutos pero el águila la atrapó, defendió su vida con fiereza pero el águila clavó las garras en su cuerpo hasta matarla y voló con su cadáver hasta su nido donde alimentó con ella a sus aguiluchos. Jamás volvió a escucharse la filosofía de la superrata en México.


Autor: Marcovich





Crepita el estilo


                                                                   Crepita el estilo  

En un lugar donde no amanece ilumina rápido la luz, siempre le dicen que es luz porque tiene lumbre azul en las manos. La luz moldea el fuego para alumbrar, es cuando se descuida que la multitud se acerca y dicen: “que bella flama es esta” pero siendo un descuido como iluminó la luz es incapaz de repetirlo, comparándose con otras luces alumbra a pocos; harto de que su flama no sea reconocida deja de moldear. Años después la multitud se acerca a él y dicen: “tienes lumbre azul en las manos” provocándole ánimos intenta alumbrarlos pero la advierte ausente, descubre que la flama que vieron fue un reflejo y es él un espejo, a sabiendas de que es cuando las otras luces se acercan refleja luz en la oscuridad donde vive y así, sin prisa, ilumina a la multitud.



Autor: Ivan Marcovich
















Revolución o constante mejora


Revolución o constante mejora

¿De quién pide sangre? Para vivir hemos matado por vivir he desgarrado mi corazón y no hemos conseguido victoria, dime Napoleón de quien pide sangre la revolución: de los viejos y jóvenes perdedores, se nutre de miseria y dolor. ¿Qué estamos haciendo entonces? Mejor sería quedarnos igual. ¡Que no te escuchen los demás rebeldes! ¿Le tienes miedo al fracaso? Sí, contesté: quisiera tener al menos una victoria para demostrar nuestra fuerza. La revolución nos pasa por encima, la vida de un hombre no rinde para alcanzarla. ¿Entonces viviremos solo de esperanza? Sí, respondió con el mar haciendo ruido detrás de él y su caballo: comeremos esperanza y pasaremos hambre para que dure antes de hallar más. No ver la victoria de la revolución equivale a ser derrotado, dije. ¡Que no te escuchen los demás rebeldes! ¿Le tienes miedo a la muerte? No, la muerte se forma entre nuestras filas. ¡Iza la bandera si eres valiente, que el símbolo de la revolución se vea bien arriba, grita a los demás que continuaremos la marcha! No tenemos ni una victoria pero sí decenas de cadáveres ¿No los ves? Ya han levantado la bandera de la arena. Miré hacia atrás y era verdad, los muertos traían la bandera y los rebeldes habían retomado su marcha, me entusiasme tanto que recogí la bandera del suelo y ondee el símbolo lo más alto que pude. Napoleón dijo: la revolución marcha siempre hacia adelante a un lugar mejor, trata de imaginar las satisfacciones que traerá.