domingo, 1 de abril de 2018

Coatlicue o las promesas


Coatlicue o las promesas
Pudo un hombre cazar a un conejo, tuvo ganas de comerlo pero recordó a su esposa y a sus dos hijos, colgó el conejo en su hombro y caminó, de pronto escuchó gritos, se acercó curioso al origen y encontró a una mujer embarazada defendiéndose de un lobo. El hombre lanzó contundentes piedras y ahuyento al lobo. La mujer estaba herida, agradeció al hombre y pidió su conejo pues tenía mucha hambre. El hombre respondió no, alego que en la temporada seca había muy poco alimento para cazar y su familia no había comido desde ayer. La mujer insistió que le regalara el conejo pues en su vientre llevaba un dios que necesitaba comer. El hombre nunca había escuchado la palabra dios y preguntó su significado, escuchó que dios era el que saciaría el hambre de todas las personas y fundaría Tenochtitlan, la ciudad de los dioses, donde él y su familia podrían tener abundancia de agua y comida.
El hombre, conmovido, ofreció que regresaran juntos a la caverna donde vivía, caminaron durante horas y llegaron a la caverna que estaba cerca de un río seco. La esposa prendió una fogata, quitó la piel al conejo y lo puso al fuego, cuando la carne estuvo cocida, la mujer embarazada pidió que todos le regalaran su porción. La esposa dijo por qué y escuchó que todos sus problemas se solucionarían cuando el dios naciera. El hombre convenció a su esposa de regalar su porción del conejo a cambio de algunos chapulines que había recolectado. Los hijos comieron una pequeña parte del conejo.
Todos los días la esposa recolectaba frutos e insectos que había cerca de la caverna, mientras el hombre se iba a explorar en busca de carne, a veces tenía suerte pero su hijo murió de hambre transcurridas las semanas porque la mayoría de la comida que recolectaban, la regalaban a la mujer embarazada que siempre tenía hambre y lo único que hacía era alegar que cuando el dios naciera todo estaría bien. El hombre dudó y dijo a la embarazada que si su hijo podía darles abundancia era porque tendría habilidades extraordinarias para cambiar la realidad en un instante. Afirmó la embarazada, dijo que su hijo podía hacer cualquier cosa. El hombre dedujo que ella no sería una mujer común y debería tener habilidades extraordinarias también.
La mujer extendió la mano y en su palma un chorrito de agua broto como si fuera una fuente. La familia vio el chorrito de agua y sintieronse entusiasmados intentaron beberla pero la mujer dijo que el agua pertenecía al dios y no se podía beber, la familia no sintió tristeza olvidaron su sed al contemplar agua tan cristalina, sin embargo la escasez mató al otro hijo los días siguientes. La mujer embarazada intentaba aliviar la pena de la madre mostrándole continuamente el chorrito de agua que sacaba de su mano y prometiendo que todo estaría bien cuando el dios naciera, funcionó por un tiempo pero la esposa dejo de creer en dios y en la promesa, se marchó un día que el hombre fue a buscar carne.
Tras la partida de su esposa el hombre dejo de cazar, compartía insectos y frutos con la mujer embarazada, pasaba sus días viendo el chorrito de agua en la mano y escuchando promesas de abundancia y soluciones. La sequía termino, hubo más frutos cerca, el río se llenó de agua y hubo peces. La mujer dio a luz durante el mediodía a una enorme serpiente con cabeza de jaguar y plumas de águila que le quitó la vida al nacer. La serpiente emplumada, floto en el aire y habló al hombre, dijo que si caminaba hacia cierta dirección con el sol siempre tocando su hombro derecho, llegaría a Tenochtitlan, la ciudad de los dioses, donde la tierra sería fértil, advirtió que la reconocería por un gran lago donde un águila estaría devorando una serpiente en un nopal, dijo que él se convertiría en un dios y sería el emperador de Tenochtitlan, tendría las esposas que quisiera y los hombres, cazarían y recolectarían para él. El hombre respondió que había entregado todo y sentíase incapaz de realizar tremendo viaje hacia un lugar milagroso.
La serpiente emplumada sembró una semilla de maíz y la hizo crecer en un instante para que el hombre entendiera la agricultura y la fertilidad, afirmó que en su viaje encontraría gente que lo seguiría, lo ayudaría y lo adoraría hasta encontrar Tenochtitlan. El hombre, tomo una mazorca, le quito las hojas y la mordió, prometió encontrar la ciudad de los dioses y crear un gran imperio sobre el lago donde utilizarían la agricultura para subsistir. La serpiente emplumada dijo bien, subió al cielo y se convirtió en una enorme esfera de plumas verdes y azules que eclipso el sol durante un par de horas. Cuando hubo otra vez luz, el hombre se levantó, enterró el cadáver de la mujer y sobre ella sembró semillas de trigo, cebada, tejocote y maíz que había recolectado previamente, todos los días cultivó su huerto, nunca buscó el lago donde estaría el águila devorando una serpiente en un nopal.




                                                                                                                       Marcovich JL



No hay comentarios:

Publicar un comentario