Hombre
sin talento
El monstruo de mi ingenio crepita
deja un lado a lo bello y humea
la ambición no me deja, me quema
plugo al gran estilo me admita
cuando el papel no me pide tinta
pero aún mi ser exige la llama
no es la belleza lo que llama
sino malos versos lo que se pinta.
De boca al precipicio del goce,
nunca estaré en mesa de grandes
yo sé que mis gracias no valen tanto,
es cuando dudo de mis facultades
aunque la mano vacía me pese
que se enciende la luz del encanto.
Marcovich
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