domingo, 1 de abril de 2018

La seda


La seda

En la morera una araña había, parada en su red entre las ramas, con todo y ser una bella y común araña, decía: ¡Ay! Si mi seda fuera una hembra no necesitaría de compañía.
Cerca un gusano tejía un capullo para convertirse en polilla. La araña lo vio y sofisticada reía: Yo como el gusano evoluciono en seda pero nunca será mi seda de la maldita costurera.
Segura percibiendo el mundo con sus ocho patas, una brisa mojó su red con agua que la costurera vertió: ¡Ay! Si mi seda fueran -la araña decía- nubes, no ocuparía gotas para seguir con vida.
La costurera caminó hasta su casa y rompió una parte de la telaraña; vigorosa, la araña fue a repararla, decía: Ah, si mi seda fuera la naturaleza entera, mi existencia, cuan larga sería.



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