La
seda
En la morera una
araña había, parada en su red entre las ramas, con todo y ser una bella y común
araña, decía: ¡Ay! Si mi seda fuera una hembra no necesitaría de compañía.
Cerca un gusano
tejía un capullo para convertirse en polilla. La araña lo vio y sofisticada
reía: Yo como el gusano evoluciono en seda pero nunca será mi seda de la
maldita costurera.
Segura
percibiendo el mundo con sus ocho patas, una brisa mojó su red con agua que la
costurera vertió: ¡Ay! Si mi seda fueran -la araña decía- nubes, no ocuparía gotas
para seguir con vida.
La costurera
caminó hasta su casa y rompió una parte de la telaraña; vigorosa, la araña fue
a repararla, decía: Ah, si mi seda fuera la naturaleza entera, mi existencia,
cuan larga sería.
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