Revolución o constante mejora
¿De quién pide sangre? Para vivir hemos matado por
vivir he desgarrado mi corazón y no hemos conseguido victoria, dime Napoleón de
quien pide sangre la revolución: de los viejos y jóvenes perdedores, se nutre
de miseria y dolor. ¿Qué estamos haciendo entonces? Mejor sería quedarnos
igual. ¡Que no te escuchen los demás rebeldes! ¿Le tienes miedo al fracaso? Sí,
contesté: quisiera tener al menos una victoria para demostrar nuestra fuerza.
La revolución nos pasa por encima, la vida de un hombre no rinde para
alcanzarla. ¿Entonces viviremos solo de esperanza? Sí, respondió con el mar
haciendo ruido detrás de él y su caballo: comeremos esperanza y pasaremos
hambre para que dure antes de hallar más. No ver la victoria de la revolución
equivale a ser derrotado, dije. ¡Que no te escuchen los demás rebeldes! ¿Le
tienes miedo a la muerte? No, la muerte se forma entre nuestras filas. ¡Iza la
bandera si eres valiente, que el símbolo de la revolución se vea bien arriba, grita
a los demás que continuaremos la marcha! No tenemos ni una victoria pero sí
decenas de cadáveres ¿No los ves? Ya han levantado la bandera de la arena. Miré
hacia atrás y era verdad, los muertos traían la bandera y los rebeldes habían
retomado su marcha, me entusiasme tanto que recogí la bandera del suelo y ondee
el símbolo lo más alto que pude. Napoleón dijo: la revolución marcha siempre
hacia adelante a un lugar mejor, trata de imaginar las satisfacciones que
traerá.
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