domingo, 1 de abril de 2018

La Rata Esnob


La Rata Esnob

En la Malitzin, una de las colonias más lujosas de Toluca, se realizó un frenesí de apareamiento entre una decena de ratas. De aquel frenesí nació la Rata Esnob que se crió en esa colonia hasta que cumplió un año, fue en ese lapso de tiempo donde la Rata Esnob advirtió varios problemas en su comunidad por ejemplo: separaban los desperdicios frescos de los podridos también, lavaban sus cuerpos tan continuamente que las bacterias benéficas de sus estómagos y piel no alcanzaban a desarrollarse y morían antes que las ratas de la Donaldo Colosio, la colonia vecina.
La Rata Esnob explicó a los de su colonia que mejor era comerse todos los desperdicios sin elegirlos, decía que por su calidad de ratas, la suciedad y bacterias actuaban en su beneficio pero su colonia no prestó atención. La Rata Esnob intentó enseñarles la verdad sin éxito hasta su adultez, sospechó, que su muerte estaba próxima y no quiso desperdiciar el resto de su vida intentando cambiar a las demás, abandonó las costumbres de su colonia y comenzó hacer lo que creía verdadero, transcurrieron las semanas y su aspecto cambió, era la rata más sucia de la Malitzin, dejó de separar los desperdicios y comer inmundicia no le afectó en nada.
De a poco las ratas de la Malitzin fueron apartando a la Rata Esnob hasta aislarla por completo de la colonia. La Rata Esnob descubrió que había logrado vivir más tiempo que las de su camada e incluso de la camada de la Donaldo Colosio, debido que pese a no separar la comida, no consumía los desperdicios que estuvieran llenos de gusanos y limpiaba su pelaje y patas más frecuente que las ratas de la Donaldo Colosio, pero menos que las de la Malitzin. Dos años vivió la vieja Rata Esnob aislada de su colonia hasta que durante un mediodía volvió, creía que las ratas jóvenes al ver que era el único animal vivo de su camada, querrían aprender como lo hizo pero las ratas jóvenes pensaban igual que las viejas y la discriminaron por no limpiar su cuerpo continuamente y no separar los desperdicios frescos de los podridos.
Volvió triste y decepcionada la Rata Esnob a su antiguo refugio, había imaginado a una nueva camada de superratas que adoptarán su filosofía y vivieran más tiempo, su tristeza la consumió hasta que entendió que sola, podía vivir satisfecha viendo el sol y la luna mientras comía inmundicia. Dos meses antes de que muriera la Rata Esnob, una joven rata fue a su refugio y le pregunto qué había hecho para vivir tanto tiempo, la Rata Esnob le enseñó los conocimientos que había obtenido y murió. Tras la muerte del primero; la joven rata, la segunda Rata Esnob, volvió a la Malitzin y les explicó la filosofía de la superrata a sus habitantes.
La segunda Rata Esnob no estaba a la defensiva ni armada contra sí misma como el primero, confiaba en sus instintos y se perdía hablando con las demás ratas. Fue largo y pesado el tiempo que sufrió la segunda Rata Esnob esperando un discípulo, durante ese lapso comió inmundicia con el sol y la luna y descubrió la valía de tomar, desafiante, la decadencia con sus patas como si tuviera garras de águila. Finalmente obtuvo su primer discípulo y de a poco las ratas de la Malitzin se fueron acercando a escuchar sus enseñanzas hasta que formaron un grupo de diez superratas.
Una noche, la segunda Rata Esnob hizo una fiesta en el antiguo refugio del primero, en una mesa colocó vino y comida fresca y en otra inmundicia y agua sucia, las superratas llegaron y empezaron a beber vino y a comerse la comida fresca. La segunda Rata Esnob les preguntó por qué habían preferido el vino al agua sucia y la comida fresca a la inmundicia, el grupo de superratas respondió que era una fiesta y necesitaban relajarse. La segunda Rata Esnob, advirtió que el supuesto grupo de superratas era en realidad un montón de superratas actoras y no conocían la valía de la superación en la decadencia, estaban aburridas y sin nada que hacer.
La segunda Rata Esnob se sintió decepcionada, esperó a que las superratas actoras se emborracharan y se quedaran dormidas después, escapó del refugio del primero y emprendió un viaje lejos de la Malitzin y de Toluca, caminó por meses y finalmente se estableció en la colonia Ignacio Madero, en San Luis Potosí. La segunda Rata Esnob dedicó sus últimos días a emborracharse y a contarle a la rata que le servía el vino, todo lo que había aprendido del primero. La rata que servía el vino, se interesaba en suma de sus relatos, comenzó a entender los beneficios de la inmundicia y la decadencia, lo que más le sorprendió fue que cuando le preguntó su edad, le respondió que recién había cumplido seis años (la primer Rata Esnob murió a los cinco años y las comunes mueren a los tres).
Una tarde, la segunda Rata Esnob fue en busca de vino, la rata que lo servía se lo entregó y mientras la veía beber dijo que había entendido todos los principios de la superrata. La segunda Rata Esnob soltó una risotada y respondió que no entendería como ser una superrata hasta que comiera inmundicia siempre y solamente acompañada del sol y la luna; esa tarde se transformó en noche, la segunda Rata Esnob bebió demasiado y murió mientras dormía pero sus últimas palabras se las dijo a la rata que servía el vino, fueron: “lo mejor que puede tener una superrata son sus recuerdos, sus sueños y a los malditos actores”.
La rata que servía el vino obedeció al segundo, abandonó su puesto y se fue a vivir sola aislada de la colonia Ignacio Madero, estuvo dos años comiendo inmundicia con el sol y la luna, la soledad que vivió le enseño a tomar la decadencia con garras de águila y se convirtió en la tercer Rata Esnob. Igual que el primero y el segundo, la tercer Rata Esnob volvió a su colonia natal para enseñarles a las ratas como convertirse en superratas. A diferencia de la Malitzin en Toluca, la colonia de ratas en San Luis Potosí, fue en montones a escuchar las enseñanzas de la tercer Rata Esnob y transcurridas algunas semanas había un grupo de cincuenta superratas.
La tercer Rata Esnob, vio a sus discípulos corriendo tras la verdad cual perros hambrientos persiguiendo un hueso sin carne, miraba con malicia sus aspiraciones a lo elevado que estimulados por el vino se desviaban a lo retorcido, sin entender el beneficio de la decadencia, advirtió, que había creado un grupo de superratas instruidas. Fue tanta la humillación que sintió la tercer Rata Esnob por haber defraudado al primero y al segundo que entró a la casa de una persona y siguió el rastro del aroma que cualquier rata adulta reconoce con facilidad, llegó al origen del olor y se lo metió a la boca, mientras reproducía sus memorias y experimentaba los sueños que nunca vivió, murió por comer un queso envenenado.
La algazara de feria de las superrratas instruidas continúo durante meses, bebían vino y bailaban mientras conversaban sobre las enseñanzas del tercero que no sabían ni en donde estaba. En un mediodía, una rata con el vientre blanco, se acercó a comer inmundicia con las superratas instruidas y comenzó a escuchar sus conversaciones mientras le ofrecían vino y la invitaban a perseguir la verdad. La rata con el vientre blanco, lo hizo pero tras unas semanas, la verdad desnuda y borracha dejó de seducirla, hastiada, se alejó de las superratas instruidas, descubrió que su filosofía se había esparcido a todas las ratas de la Ignacio Madero entonces se alejó de San Luis Potosí y comenzó una caminata que nunca paró, durante su caminata vivió sola y triste, comió inmundicia con el sol y la luna y aprendió a tomar la decadencia con garras de águila, se convirtió en la cuarta Rata Esnob, conoció distintas ratas de distintos estados y a todas les hablaba de la filosofía de la superrata con humildad.
La cuarta Rata Esnob cruzó México y llegó hasta la colonia Arango Arámbula, en Sonora, tenía diez años de edad y un centenar de superratas siguiéndola, las recién superratas de la Arango Arámbula, le dijeron a la cuarta Rata Esnob que se habían convertido en una especie superior no sólo de ratas sino de mamíferos y con la cantidad de superratas que integraban su grupo, podían sobreponerse a cualquier colonia de roedores o humanos. La cuarta Rata Esnob no estaba segura si la filosofía de las superrata podía usarse para ese fin y recordó que las superratas instruidas de la Ignacio Madero en San Luis Potosí, habían mencionado que la filosofía había iniciado en Toluca, decidió, regresar y preguntarles a las ratas de ese lugar si debían quitar el dominio de México a las personas.
La cuarta Rata Esnob sospechó que no viviría lo suficiente para llegar a Toluca, a sabiendas de que un millar de superratas la seguían con la esperanza de tomar el dominio del país, transmitió su conocimiento a una joven rata que eligió como su discípulo. Antes de morir la cuarta Rata Esnob le dijo a su discípulo, que las superratas del movimiento no podrían continuar siendo superrratas sin un líder pues nunca habían comido inmundicia solas. En Guanajuato, de camino a Toluca, la cuarta Rata Esnob presentó a su joven discípulo como el nuevo líder del movimiento, estaba tan vieja y cansada que apenas podía caminar, horas después murió.
El ejército de superratas liderado por la quinta Rata Esnob, continúo con el plan del cuarto y caminaron a su destino, arrebatando la atención de las personas doquiera pisaran. Cuando llegaron a Toluca, las ratas de ese lugar dijeron que el primero, el segundo y las superratas actoras de la Malitzin habían muerto hace mucho tiempo. El ejército de superratas invitó a las de Toluca a unirse al movimiento pero las ratas de la Malitzin se negaron, esto provocó que el ejército iniciara una batalla contra las de su misma especie. Cuando la quinta Rata Esnob vio que las ratas se estaban matando entre ellas dio por terminado el movimiento para arrebatar el dominio de México a los humanos y huyó.
Las palabras que le dijo el cuarto a la quinta Rata Esnob antes de morir, se cumplieron. Las superratas, al estar desamparadas de un líder, comenzaron a esparcirse por todo el Estado de México y al pasar las semanas se convirtieron en ratas comunes, los humanos dejaron de notarlas. La quinta Rata Esnob viajó sola y por primera vez comió inmundicia con el sol y la luna mientras reproducía sus recuerdos y experimentaba los sueños que nunca vivió, entendió que la filosofía de las superrata no es coercible y descubrió el principio básico, el origen del pensamiento superior del primero: la compasión hacia el prójimo y el amor a la soledad y la vida.
La quinta Rata Esnob se estableció en la sierra de Zacatecas, sola y con quince años de edad, estuvo satisfecha y feliz viviendo en ese lugar, fue durante un ocaso mientras comía inmundicia y pensaba en tomar, desafiante, la decadencia que sufrió el movimiento de superratas por su causa, que un sonido extraño robó su atención, cuando giró su cabeza para descubrir que era vio las garras de un águila peligrosamente cerca. La quinta Rata Esnob corrió durante unos minutos pero el águila la atrapó, defendió su vida con fiereza pero el águila clavó las garras en su cuerpo hasta matarla y voló con su cadáver hasta su nido donde alimentó con ella a sus aguiluchos. Jamás volvió a escucharse la filosofía de la superrata en México.


Autor: Marcovich





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