La
Rata Esnob
En
la Malitzin, una de las colonias más lujosas de Toluca, se realizó un frenesí
de apareamiento entre una decena de ratas. De aquel frenesí nació la Rata Esnob
que se crió en esa colonia hasta que cumplió un año, fue en ese lapso de tiempo
donde la Rata Esnob advirtió varios problemas en su comunidad por ejemplo:
separaban los desperdicios frescos de los podridos también, lavaban sus cuerpos
tan continuamente que las bacterias benéficas de sus estómagos y piel no alcanzaban
a desarrollarse y morían antes que las ratas de la Donaldo Colosio, la colonia
vecina.
La Rata Esnob explicó a los de su colonia que mejor era
comerse todos los desperdicios sin elegirlos, decía que por su calidad de ratas,
la suciedad y bacterias actuaban en su beneficio pero su colonia no prestó
atención. La Rata Esnob intentó enseñarles la verdad sin éxito hasta su adultez,
sospechó, que su muerte estaba próxima y no quiso desperdiciar el resto de su
vida intentando cambiar a las demás, abandonó las costumbres de su colonia y
comenzó hacer lo que creía verdadero, transcurrieron las semanas y su aspecto
cambió, era la rata más sucia de la Malitzin, dejó de separar los desperdicios
y comer inmundicia no le afectó en nada.
De a poco las ratas de la Malitzin fueron apartando a la
Rata Esnob hasta aislarla por completo de la colonia. La Rata Esnob descubrió
que había logrado vivir más tiempo que las de su camada e incluso de la camada
de la Donaldo Colosio, debido que pese a no separar la comida, no consumía los
desperdicios que estuvieran llenos de gusanos y limpiaba su pelaje y patas más frecuente
que las ratas de la Donaldo Colosio, pero menos que las de la Malitzin. Dos
años vivió la vieja Rata Esnob aislada de su colonia hasta que durante un
mediodía volvió, creía que las ratas jóvenes al ver que era el único animal
vivo de su camada, querrían aprender como lo hizo pero las ratas jóvenes
pensaban igual que las viejas y la discriminaron por no limpiar su cuerpo continuamente
y no separar los desperdicios frescos de los podridos.
Volvió triste y decepcionada la Rata Esnob a su antiguo
refugio, había imaginado a una nueva camada de superratas que adoptarán su filosofía y vivieran más tiempo, su
tristeza la consumió hasta que entendió que sola, podía vivir satisfecha viendo
el sol y la luna mientras comía inmundicia. Dos meses antes de que muriera la
Rata Esnob, una joven rata fue a su refugio y le pregunto qué había hecho para
vivir tanto tiempo, la Rata Esnob le enseñó los conocimientos que había
obtenido y murió. Tras la muerte del primero; la joven rata, la segunda Rata
Esnob, volvió a la Malitzin y les explicó la filosofía de la superrata a sus habitantes.
La segunda Rata Esnob no estaba a la defensiva ni armada
contra sí misma como el primero, confiaba en sus instintos y se perdía hablando
con las demás ratas. Fue largo y pesado el tiempo que sufrió la segunda Rata Esnob
esperando un discípulo, durante ese lapso comió inmundicia con el sol y la luna
y descubrió la valía de tomar, desafiante, la decadencia con sus patas como si
tuviera garras de águila. Finalmente obtuvo su primer discípulo y de a poco las
ratas de la Malitzin se fueron acercando a escuchar sus enseñanzas hasta que formaron
un grupo de diez superratas.
Una noche, la segunda Rata Esnob hizo una fiesta en el
antiguo refugio del primero, en una mesa colocó vino y comida fresca y en otra
inmundicia y agua sucia, las superratas
llegaron y empezaron a beber vino y a comerse la comida fresca. La segunda Rata
Esnob les preguntó por qué habían preferido el vino al agua sucia y la comida
fresca a la inmundicia, el grupo de superratas
respondió que era una fiesta y necesitaban relajarse. La segunda Rata Esnob, advirtió
que el supuesto grupo de superratas
era en realidad un montón de superratas
actoras y no conocían la valía de la superación en la decadencia, estaban
aburridas y sin nada que hacer.
La segunda Rata Esnob se sintió decepcionada, esperó a
que las superratas actoras se
emborracharan y se quedaran dormidas después, escapó del refugio del primero y emprendió
un viaje lejos de la Malitzin y de Toluca, caminó por meses y finalmente se estableció
en la colonia Ignacio Madero, en San Luis Potosí. La segunda Rata Esnob dedicó
sus últimos días a emborracharse y a contarle a la rata que le servía el vino,
todo lo que había aprendido del primero. La rata que servía el vino, se
interesaba en suma de sus relatos, comenzó a entender los beneficios de la inmundicia
y la decadencia, lo que más le sorprendió fue que cuando le preguntó su edad,
le respondió que recién había cumplido seis años (la primer Rata Esnob murió a
los cinco años y las comunes mueren a los tres).
Una tarde, la segunda Rata Esnob fue en busca de vino, la
rata que lo servía se lo entregó y mientras la veía beber dijo que había
entendido todos los principios de la superrata.
La segunda Rata Esnob soltó una risotada y respondió que no entendería como ser
una superrata hasta que comiera
inmundicia siempre y solamente acompañada del sol y la luna; esa tarde se
transformó en noche, la segunda Rata Esnob bebió demasiado y murió mientras dormía
pero sus últimas palabras se las dijo a la rata que servía el vino, fueron: “lo
mejor que puede tener una superrata
son sus recuerdos, sus sueños y a los malditos actores”.
La rata que servía el vino obedeció al segundo, abandonó
su puesto y se fue a vivir sola aislada de la colonia Ignacio Madero, estuvo
dos años comiendo inmundicia con el sol y la luna, la soledad que vivió le
enseño a tomar la decadencia con garras de águila y se convirtió en la tercer
Rata Esnob. Igual que el primero y el segundo, la tercer Rata Esnob volvió a su
colonia natal para enseñarles a las ratas como convertirse en superratas. A diferencia de la Malitzin
en Toluca, la colonia de ratas en San Luis Potosí, fue en montones a escuchar
las enseñanzas de la tercer Rata Esnob y transcurridas algunas semanas había un
grupo de cincuenta superratas.
La tercer Rata Esnob, vio a sus discípulos corriendo tras
la verdad cual perros hambrientos persiguiendo un hueso sin carne, miraba con
malicia sus aspiraciones a lo elevado que estimulados por el vino se desviaban
a lo retorcido, sin entender el beneficio de la decadencia, advirtió, que había
creado un grupo de superratas
instruidas. Fue tanta la humillación que sintió la tercer Rata Esnob por haber
defraudado al primero y al segundo que entró a la casa de una persona y siguió
el rastro del aroma que cualquier rata adulta reconoce con facilidad, llegó al
origen del olor y se lo metió a la boca, mientras reproducía sus memorias y
experimentaba los sueños que nunca vivió, murió por comer un queso envenenado.
La algazara de feria de las superrratas instruidas continúo durante meses, bebían vino y
bailaban mientras conversaban sobre las enseñanzas del tercero que no sabían ni
en donde estaba. En un mediodía, una rata con el vientre blanco, se acercó a
comer inmundicia con las superratas
instruidas y comenzó a escuchar sus conversaciones mientras le ofrecían vino y
la invitaban a perseguir la verdad. La rata con el vientre blanco, lo hizo pero
tras unas semanas, la verdad desnuda y borracha dejó de seducirla, hastiada, se
alejó de las superratas instruidas, descubrió
que su filosofía se había esparcido a todas las ratas de la Ignacio Madero
entonces se alejó de San Luis Potosí y comenzó una caminata que nunca paró,
durante su caminata vivió sola y triste, comió inmundicia con el sol y la luna
y aprendió a tomar la decadencia con garras de águila, se convirtió en la cuarta
Rata Esnob, conoció distintas ratas de distintos estados y a todas les hablaba
de la filosofía de la superrata con
humildad.
La cuarta Rata Esnob cruzó México y llegó hasta la
colonia Arango Arámbula, en Sonora, tenía diez años de edad y un centenar de superratas siguiéndola, las recién superratas de la Arango Arámbula, le
dijeron a la cuarta Rata Esnob que se habían convertido en una especie superior
no sólo de ratas sino de mamíferos y con la cantidad de superratas que integraban su grupo, podían sobreponerse a cualquier
colonia de roedores o humanos. La cuarta Rata Esnob no estaba segura si la
filosofía de las superrata podía
usarse para ese fin y recordó que las superratas
instruidas de la Ignacio Madero en San Luis Potosí, habían mencionado que la
filosofía había iniciado en Toluca, decidió, regresar y preguntarles a las ratas
de ese lugar si debían quitar el dominio de México a las personas.
La cuarta Rata Esnob sospechó que no viviría lo
suficiente para llegar a Toluca, a sabiendas de que un millar de superratas la seguían con la esperanza
de tomar el dominio del país, transmitió su conocimiento a una joven rata que eligió
como su discípulo. Antes de morir la cuarta Rata Esnob le dijo a su discípulo, que
las superratas del movimiento no
podrían continuar siendo superrratas
sin un líder pues nunca habían comido inmundicia solas. En Guanajuato, de
camino a Toluca, la cuarta Rata Esnob presentó a su joven discípulo como el
nuevo líder del movimiento, estaba tan vieja y cansada que apenas podía caminar,
horas después murió.
El ejército de
superratas liderado por la quinta Rata Esnob, continúo con el plan del
cuarto y caminaron a su destino, arrebatando la atención de las personas
doquiera pisaran. Cuando llegaron a Toluca, las ratas de ese lugar dijeron que
el primero, el segundo y las superratas
actoras de la Malitzin habían muerto hace mucho tiempo. El ejército de superratas invitó a las de Toluca a
unirse al movimiento pero las ratas de la Malitzin se negaron, esto provocó que
el ejército iniciara una batalla contra las de su misma especie. Cuando la
quinta Rata Esnob vio que las ratas se estaban matando entre ellas dio por
terminado el movimiento para arrebatar el dominio de México a los humanos y huyó.
Las palabras que le dijo el cuarto a la quinta Rata Esnob
antes de morir, se cumplieron. Las superratas,
al estar desamparadas de un líder, comenzaron a esparcirse por todo el Estado
de México y al pasar las semanas se convirtieron en ratas comunes, los humanos
dejaron de notarlas. La quinta Rata Esnob viajó sola y por primera vez comió
inmundicia con el sol y la luna mientras reproducía sus recuerdos y
experimentaba los sueños que nunca vivió, entendió que la filosofía de las superrata no es coercible y descubrió el
principio básico, el origen del pensamiento superior del primero: la compasión
hacia el prójimo y el amor a la soledad y la vida.
La quinta Rata Esnob se estableció en la sierra de
Zacatecas, sola y con quince años de edad, estuvo satisfecha y feliz viviendo
en ese lugar, fue durante un ocaso mientras comía inmundicia y pensaba en
tomar, desafiante, la decadencia que sufrió el movimiento de superratas por su causa, que un sonido extraño robó su
atención, cuando giró su cabeza para descubrir que era vio las garras de un
águila peligrosamente cerca. La quinta Rata Esnob corrió durante unos minutos
pero el águila la atrapó, defendió su vida con fiereza pero el águila clavó las
garras en su cuerpo hasta matarla y voló con su cadáver hasta su nido donde
alimentó con ella a sus aguiluchos. Jamás volvió a escucharse la filosofía de
la superrata en México.
Autor:
Marcovich
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