Un
cuento del bosque
Balum,
el oso, criaba a Nogli, el humano, para enseñarle como sobrevivir en el bosque
inventó una canción, coordinando con el viento y el silbido de las aves, comenzó
a cantar: “busca lo más vital lo que has de precisar nomás”. Caminó hacia un nopal
bailando y cantando la canción, agarró tres frutos con sus patas duras y
peludas, no se espinó. Nogli quiso imitarlo pero, Faguira, el jaguar, gritó:
¡Cuidado con las espinas! Nogli escogió tan particular y bello fruto que maduró
dulce y jugoso, bajo una condición genética que le impidió desarrollar espinas,
agarró la tuna, quitó la piel y la comió. Faguira, el jaguar, pensó: “que
suerte”.
Balum,
bailando y cantando fue hacia una enorme roca, la levantó: “déjate llevar
Nogli, comamos hormigas”. Balum, lamió el suelo y se pegaron las hormigas a su
lengua. Nogli, se acercó, hincó bajo la roca y las hormigas subieron a su brazo.
Faguira, gritó: ¡Nogli muévete! Balum soltó la roca y casi aplasta a Nogli pero
a causa de que las hormigas subieron por su cuerpo, Nogli se levantó antes. Faguira,
con melodía, pensó: “que canción más tonta”.
Las
aves cantaban, el viento movía los árboles y las hojas rosaban con ritmo, Balum
y Nogli bailaban coordinados con el bosque, se metieron a un río y dejaron
llevarse por la corriente. “Esto sí que es vida” cantó Balum, mientras bajaba
de una pequeña y suave cascada. Faguira, los veía desde las ramas de un árbol,
gritó: “¡Nogli, cuidado con las rocas!”. Nogli, cayó de la cascada a una poza
profunda que se había formado en el río causándose ningún daño. Faguira, se alejó
pensando: “me rindo, ojalá le dure la suerte”.
Nogli
y Balum siguieron cantando al ritmo de la naturaleza sin la supervisión de Faguira.
Salieron del agua y le invadió a Balum, un picor en la espalda, se acercó a una
palmera y comenzó a rascarse con el tronco. Nogli lo imitó restregando su
espalda a un joven árbol. Era el árbol, pilar de un panal de abejas que
sintiéndose amenazadas, salieron a defender su hogar y le encajaron a Nogli sus
aguijones hasta matarlo, después se tranquilizaron y volvieron al panal volando
al ritmo de la canción. Balum ya sin armonía, se acercó al cadáver mientras Faguira
salía de entre la vegetación, “¿Déjate llevar, no? replicó.
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