domingo, 1 de abril de 2018

Eterno conflicto


Eterno conflicto 

Riega en mí el hechizo divino
crepita la estrella
que llevo dentro Eterno Conflicto,
todo lo que reserve
con entero amor te lo dedico.
Perdón, querida Tierra
fuiste el colchón de mi ateísmo
y la señal de error
debo encontrar la verdad

¿Cómo hacerlo sin su infinito?
Tras tu vil traición
confío en tu auxilio
a palos aprendí a estar vivo.
Cuando quieras matarme
a palos defenderé mi destino
es un ingenuo placer
sé no ganaré una lucha contigo

Marcovich J







Hombre sin talento


Hombre sin talento

El monstruo de mi ingenio crepita
deja un lado a lo bello y humea
la ambición no me deja, me quema
plugo al gran estilo me admita

cuando el papel no me pide tinta
pero aún mi ser exige la llama
no es  la belleza lo que llama
sino malos versos lo que se pinta.

De boca al precipicio del goce,   
nunca estaré en mesa de grandes     
yo sé que mis gracias no valen tanto,

es cuando dudo de mis facultades
aunque la mano vacía me pese
que se enciende la luz del encanto.

Marcovich


Carroña de lobos


Carroña de lobos

La media noche le roba la presa al lobo
Pasión y valores es  carroña que devora
asustada la palabra huye y se evapora
 y con ella también, el significado del globo.

A media noche el verso es festín de robo,
la palabra es lo que al recuerdo alumbra
ausente; recuerdo se convierte en penumbra,
es corazón bombeando sal donde sangre hubo.

El hombre sin memoria se escapa altivo
con el sol sobre sus manos  derramando cera
ilumina la imagen muerta sin su barrera,
continúa buscando con amnesia y ajobo

extinta la cera del sol, a nadie atisbo.
Oscuro, desnudo, con candil y sin palabra
 así es el hombre sin memoria cuando alumbra
carroña de media noche y falta del lobo.

Crepita el cuervo


     Crepita el cuervo

Gusto de no escribir y beber café, estudiar, ver películas, rosearme perfume, salir por la noche, inyectarme la embriaguez, conocer mujeres, cometer delitos, tomar el sol, hablar con las personas, ejercitarme, bañarme y cortarme la barba.
En fin, disfruto el mundo al no escribir; digo adiós a mi amante y descanso a la sombra de un árbol. La felicidad me da risa y rio por más de un cuarto de hora << ¡Qué bello día para no ser artista!>> exclamo al cielo. <<¿Tú artista?>> responde un lindo cuervo entre las ramas.
<<Sí, soy poeta>> digo con gran vigor. <<¿Tú poeta? ¿has perdido la cabeza? De cualquier cosa que alcanzan, los poetas ponen la rima y forman un verso>>. El cuervo me hace dudar, corrijo: <<soy pensador, he dicho cosas como ningún otro las dijo>>.
Estira las alas, se limpia las plumas y responde el cuervo: <<como los meteoritos los pensadores se queman para iluminar su siglo>>. ¿Qué ha sido de mí, confundí el mediodía con el ocaso? El sol me parece escaso, desesperado, afirmo: << tengo oficio de escritor>>.
El cuervo suelta una risotada y exclama: << el escritor, aun irritado, pone su alma en sus letras breves, bellas y sinceras>>. Me acerco a las ramas y ahuyento al cuervo que escapa volando mientras le advierto no se atreva alegar con un hombre.
Voy por un café pero me sabe agrio la crema y veo sucia la taza, acecho a la mesera y sin remitente, escapo. Caliento las piernas de camino a casa, arribo, cojo una pluma, una hoja en blanco y me siento a la mesa.









Huesos ligeros


Huesos ligeros

Si no fuera hombre seria ave
porque no soporto tener
los pies amarrados al suelo

si fuera ave seria halcón
porque no me gusta el traje
de cuervo con el que nací

si no fuera halcón seria águila
para que mi instinto recordara
todos los días la fuerza innata

si no fuera águila seria gaviota,
para que el viento fuese la tierra,
la mesa el mar y el cielo un hogar

si fuera ave jamás tocaría el piso
moriría en pleno vuelo y que mi cabeza
choque el suelo antes de volver aterrizar.



Ivan Alejandro JL

Encarnación de cuervo corazón de halcón


Encarnación de cuervo corazón de halcón

Nacido con plumaje negro
Destinado a ser carroñero
Con el desprestigio en las patas
Y la persecuccion en mis alas

Encendere otra vez la llama
Hare que se eleve mi alma
Sere regalo de reyes
Y mensajero de luces

donare mis palabras suaves,
Volvere a ser gentil con las aves
no estare en lugares bajos,

Desde los cerros mas altos
Con plumas negras volare ___
Donde solo los blancos buscan morada



Coatlicue o las promesas


Coatlicue o las promesas
Pudo un hombre cazar a un conejo, tuvo ganas de comerlo pero recordó a su esposa y a sus dos hijos, colgó el conejo en su hombro y caminó, de pronto escuchó gritos, se acercó curioso al origen y encontró a una mujer embarazada defendiéndose de un lobo. El hombre lanzó contundentes piedras y ahuyento al lobo. La mujer estaba herida, agradeció al hombre y pidió su conejo pues tenía mucha hambre. El hombre respondió no, alego que en la temporada seca había muy poco alimento para cazar y su familia no había comido desde ayer. La mujer insistió que le regalara el conejo pues en su vientre llevaba un dios que necesitaba comer. El hombre nunca había escuchado la palabra dios y preguntó su significado, escuchó que dios era el que saciaría el hambre de todas las personas y fundaría Tenochtitlan, la ciudad de los dioses, donde él y su familia podrían tener abundancia de agua y comida.
El hombre, conmovido, ofreció que regresaran juntos a la caverna donde vivía, caminaron durante horas y llegaron a la caverna que estaba cerca de un río seco. La esposa prendió una fogata, quitó la piel al conejo y lo puso al fuego, cuando la carne estuvo cocida, la mujer embarazada pidió que todos le regalaran su porción. La esposa dijo por qué y escuchó que todos sus problemas se solucionarían cuando el dios naciera. El hombre convenció a su esposa de regalar su porción del conejo a cambio de algunos chapulines que había recolectado. Los hijos comieron una pequeña parte del conejo.
Todos los días la esposa recolectaba frutos e insectos que había cerca de la caverna, mientras el hombre se iba a explorar en busca de carne, a veces tenía suerte pero su hijo murió de hambre transcurridas las semanas porque la mayoría de la comida que recolectaban, la regalaban a la mujer embarazada que siempre tenía hambre y lo único que hacía era alegar que cuando el dios naciera todo estaría bien. El hombre dudó y dijo a la embarazada que si su hijo podía darles abundancia era porque tendría habilidades extraordinarias para cambiar la realidad en un instante. Afirmó la embarazada, dijo que su hijo podía hacer cualquier cosa. El hombre dedujo que ella no sería una mujer común y debería tener habilidades extraordinarias también.
La mujer extendió la mano y en su palma un chorrito de agua broto como si fuera una fuente. La familia vio el chorrito de agua y sintieronse entusiasmados intentaron beberla pero la mujer dijo que el agua pertenecía al dios y no se podía beber, la familia no sintió tristeza olvidaron su sed al contemplar agua tan cristalina, sin embargo la escasez mató al otro hijo los días siguientes. La mujer embarazada intentaba aliviar la pena de la madre mostrándole continuamente el chorrito de agua que sacaba de su mano y prometiendo que todo estaría bien cuando el dios naciera, funcionó por un tiempo pero la esposa dejo de creer en dios y en la promesa, se marchó un día que el hombre fue a buscar carne.
Tras la partida de su esposa el hombre dejo de cazar, compartía insectos y frutos con la mujer embarazada, pasaba sus días viendo el chorrito de agua en la mano y escuchando promesas de abundancia y soluciones. La sequía termino, hubo más frutos cerca, el río se llenó de agua y hubo peces. La mujer dio a luz durante el mediodía a una enorme serpiente con cabeza de jaguar y plumas de águila que le quitó la vida al nacer. La serpiente emplumada, floto en el aire y habló al hombre, dijo que si caminaba hacia cierta dirección con el sol siempre tocando su hombro derecho, llegaría a Tenochtitlan, la ciudad de los dioses, donde la tierra sería fértil, advirtió que la reconocería por un gran lago donde un águila estaría devorando una serpiente en un nopal, dijo que él se convertiría en un dios y sería el emperador de Tenochtitlan, tendría las esposas que quisiera y los hombres, cazarían y recolectarían para él. El hombre respondió que había entregado todo y sentíase incapaz de realizar tremendo viaje hacia un lugar milagroso.
La serpiente emplumada sembró una semilla de maíz y la hizo crecer en un instante para que el hombre entendiera la agricultura y la fertilidad, afirmó que en su viaje encontraría gente que lo seguiría, lo ayudaría y lo adoraría hasta encontrar Tenochtitlan. El hombre, tomo una mazorca, le quito las hojas y la mordió, prometió encontrar la ciudad de los dioses y crear un gran imperio sobre el lago donde utilizarían la agricultura para subsistir. La serpiente emplumada dijo bien, subió al cielo y se convirtió en una enorme esfera de plumas verdes y azules que eclipso el sol durante un par de horas. Cuando hubo otra vez luz, el hombre se levantó, enterró el cadáver de la mujer y sobre ella sembró semillas de trigo, cebada, tejocote y maíz que había recolectado previamente, todos los días cultivó su huerto, nunca buscó el lago donde estaría el águila devorando una serpiente en un nopal.




                                                                                                                       Marcovich JL



la infortuna de ver diferente


                                                 La infortuna de ver diferente      

Caminaba Negan junto a su madre en la estación, iba atento a un mundo el cual la mayoría de las personas no puede ver, llevaba un Sketch en la mano y una pesada mochila llena de ropa en la espalda. Su madre lo tomó de los hombros y le dijo: “Tus tíos tienen una casa cerca de un lago, en un ambiente tranquilo y con aire limpio, lejos del bullicio de la ciudad, espero eso te ayude a mejorar tu condición, hijo”.
Negan abrazó a su madre y subió al tren, las puertas cerraron automáticamente detrás de él y a través de la ventana vio a su madre haciéndose cada vez más pequeña conforme avanzaba, agitando su brazo repetidamente, le dio poca importancia, se dio media vuelta y buscó un lugar para sentarse. En la fila que tenía a un lado, un pintoresco señor con gran bigote se quedó dormido mientras leía un libro, Negan, sacó un lápiz de su mochila, abrió el sketch y, experto, comenzó a dibujarlo.
El tren llegó a su destino Negan bajó y reconoció a sus tíos que lo estaban esperando en la estación, lo recibieron con un abrazo y le ayudaron a cargar su mochila, todos subieron a una camioneta e hicieron un largo viaje lejos de ahí. Cuando llegaron a la casa, sus tios le enseñaron su nueva habitación y lo invitaron a comer algo pero Negan los rechazó, prefirió quedarse solo en su cuarto nuevo, sus tíos no insistieron, cerraron la puerta y se fueron. Negan se acostó en la cama y minutos después empezó a ver los filamentos luminosos encima de él, estaba fascinado porque hacía tiempo que no lograba verlos tan nítidos, sin darse cuenta transcurrieron las horas, su tía abrió la puerta y nuevamente le ofreció comida, los filamentos luminosos desparecieron. Negan se levantó de la cama, empujó a su tía fuera de la habitación y azotó la puerta, se acostó nuevamente intentando ver los filamentos pero no aparecieron, molesto, escapó por la ventana de su habitación con lápices en los bolsillos y el Sketch en la mano.
El sol se había escondido y en el pequeño pueblo dominaba la oscuridad. Caminaba en un campo verde y frío cuando advirtió un rebaño de ovejas que se juntaban unas contra otras para mantenerse calientes sobre la hierba. Negan tomó asiento debajo de la luna llena y comenzó a dibujarlas, mientras lo hacía, los filamentos luminosos aparecieron y rodearon el rebaño con un tono azul saliendo de ellos, se acercaron a una oveja en específico y como si fueran decenas de serpientes se enredaron en ella.
La oveja no ponía resistencia, los filamentos luminosos cubrieron todo su cuerpo y comenzaron a brillar con gran intensidad, el brillo deslumbró a Negan y cuando recobró la visión advirtió que la oveja se había convertido en una hermosa mujer, sorprendido, corrió hacia el rebaño y cuando estuvo frente a ella, exclamo: “¡Te vi oveja, transformándote en mujer!”. La respuesta que recibió fue: “La oveja no se convirtió en mujer, la mujer se convierte en oveja”.
Se presentó la mujer con el nombre de Suri y le explicó a Negan, que estaba maldita y sólo en las noches podía regresar a su forma humana para que al amanecer volviera a ser oveja otra vez. Negan sintió lastima por la manera en que Suri contaba su historia y le pidió permiso de dibujarla, ella aceptó. Al día siguiente Negan miró su dibujo y se convenció de que su experiencia no había sido un sueño, fue a donde sus tíos, los saludó y preguntó porque había ovejas atrás de la casa, su tío respondió que usaban su lana para apoyarse con los gastos. Negan desayunó junto a ellos y llegada la noche, escapó de su habitación y fue a ver a Suri, la encontró sentada en la hierba húmeda, rodeada de ovejas dormitando, le ofreció queso y vino, ambos comieron y bebieron.
Negan fue todas las noches a donde Suri, se despertaba al otro día con sueño pero estaba feliz de estar en aquel lugar, siempre ayudaba a su tío con algunas tareas del campo y de la casa o a su tía a ir por las compras y preparar comida, en las noches iba con Suri, la dibujaba, bebían vino y charlaban por horas. Alguna vez Suri expresó su molestia porque no tenía con que manejar su larga cabellera y cuando regresaba a su forma humana, se ensuciaba de tierra. Negan recordó que tenía guardado un listón amarillo entre las hojas de su Sketch, pasó las páginas y lo halló, se lo entregó a Suri que aceptó conmovida su sencillo regalo.
El día de trasquilar a las ovejas llegó, pese a que estaba cansado por desvelarse todas las noches Negan, ayudó a su tío con el trabajo, reconoció a Suri en el cuerpo de oveja pues el listón amarillo que le regaló estaba amarrado en el cuello del animal, le habló sin recibir respuesta después, la trasquiló. Llegada la noche, cuando Negan fue a ver a Suri la encontró desnuda titiritando de frío entre el rebaño, se acercó a ella, la vistió con su chamarra y la abrazó, le explicó que su tío vendía la lana para apoyarse con los gastos. Suri respondió que ya había pasado antes, se acomodó en él buscando calor corporal y lo besó. Negan comenzó a tocar el cuerpo desnudo de Suri y finalmente hicieron el amor sobre la hierba.
A la mañana siguiente Negan, recibió la noticia de que su madre lo visitaría, gustoso, acompañó a su tía por las compras y cuando regresó a la casa, su madre ya estaba ahí, se acercó a ella y la abrazo con fuerza. Su madre, con lágrimas en los ojos expresó cuanto lo había extrañado y como se alegraba de verlo en buen estado. Madre e hijo charlaron por horas hasta que el tío de Negan, entró a la casa con un enorme recipiente lleno de comida dijo, que para celebrar la visita de su cuñada y la mejoría de su sobrino, había preparado barbacoa de hoyo, alardeando que la había hecho con una de sus ovejas, presumió de su exquisito sabor pues había elegido una con un gusto particular, dejó la comida frente a Negan y sacó un listón amarillo de su bolsillo, confesó estar confundido ya que no acostumbraba amarrar nada a sus animales.














La pantera


Un cuento del bosque
Balum, el oso, criaba a Nogli, el humano, para enseñarle como sobrevivir en el bosque inventó una canción, coordinando con el viento y el silbido de las aves, comenzó a cantar: “busca lo más vital lo que has de precisar nomás”. Caminó hacia un nopal bailando y cantando la canción, agarró tres frutos con sus patas duras y peludas, no se espinó. Nogli quiso imitarlo pero, Faguira, el jaguar, gritó: ¡Cuidado con las espinas! Nogli escogió tan particular y bello fruto que maduró dulce y jugoso, bajo una condición genética que le impidió desarrollar espinas, agarró la tuna, quitó la piel y la comió. Faguira, el jaguar, pensó: “que suerte”.
Balum, bailando y cantando fue hacia una enorme roca, la levantó: “déjate llevar Nogli, comamos hormigas”. Balum, lamió el suelo y se pegaron las hormigas a su lengua. Nogli, se acercó, hincó bajo la roca y las hormigas subieron a su brazo. Faguira, gritó: ¡Nogli muévete! Balum soltó la roca y casi aplasta a Nogli pero a causa de que las hormigas subieron por su cuerpo, Nogli se levantó antes. Faguira, con melodía, pensó: “que canción más tonta”.
Las aves cantaban, el viento movía los árboles y las hojas rosaban con ritmo, Balum y Nogli bailaban coordinados con el bosque, se metieron a un río y dejaron llevarse por la corriente. “Esto sí que es vida” cantó Balum, mientras bajaba de una pequeña y suave cascada. Faguira, los veía desde las ramas de un árbol, gritó: “¡Nogli, cuidado con las rocas!”. Nogli, cayó de la cascada a una poza profunda que se había formado en el río causándose ningún daño. Faguira, se alejó pensando: “me rindo, ojalá le dure la suerte”.
Nogli y Balum siguieron cantando al ritmo de la naturaleza sin la supervisión de Faguira. Salieron del agua y le invadió a Balum, un picor en la espalda, se acercó a una palmera y comenzó a rascarse con el tronco. Nogli lo imitó restregando su espalda a un joven árbol. Era el árbol, pilar de un panal de abejas que sintiéndose amenazadas, salieron a defender su hogar y le encajaron a Nogli sus aguijones hasta matarlo, después se tranquilizaron y volvieron al panal volando al ritmo de la canción. Balum ya sin armonía, se acercó al cadáver mientras Faguira salía de entre la vegetación, “¿Déjate llevar, no? replicó.


la ultima coca del desierto


La ultima coca cola del desierto

El ultimo higo dulce y la tormenta que mato la higuera.
Testigo del ocaso de roma y pilar de la leyenda
Cierro con broche de oro doquiera que voy
El ultimo barril de petróleo, de la mina: el ultimo diamante
Freno del mas antiguo movimiento,  la ultima rueda;
Soy Justiniano y el incendio de Roma.
No soy sal derramada en la mesa, ni decadencia
Mi voz es el ultimo latido del corazón
El polen que llevo a su colmena
Una abeja sin aguijon
La oración de Braham a Shiva
Y todas las cosas que dios no me quiso dar.






noche no te vayas


Noche no te vayas
Era de dos amantes con un destino tan vinculado y adverso que ambos tuvieron la desdicha de  compartir sus vidas con una persona distinta. Itaki y Ricardo engañaron a sus parejas durante meses, solo podían verse en las noches y siempre iban al mismo lugar, un hotel llamado Las sombras. La espera de los amantes para ir nuevamente a Las sombras, tocarse y decirse lo que con esfuerzo habían soportado era dolorosa, decidieron no seguir más sus horarios y verse el tiempo que su trabajo y su familia se los permitieran sin distinguir entre días o minutos.
Los celos coincidieron una noche en el pensamiento de la respectiva pareja de los amantes, les preguntaron, reclamaron y acusaron de su infidelidad, finalmente los corrieron de sus hogares. Los amantes sin sentir remordimiento, esa misma noche, se pusieron en contacto y fueron a cenar tacos al pastor mientras se contaban lo que sus parejas les habían dicho, después de comer rentaron una habitación en Las sombras y cuando se cansaron de hacer el amor, Itaki abrazó a Ricardo, le dijo que prefería estar muerta a encontrarse separada de él, Ricardo le respondió que sentía lo mismo, lo deliberaron un momento y decidieron suicidarse para poder estar siempre juntos sin lastimar a terceros, amarraron sus cinturones en una pieza del techo que supusieron firme para aguantar el peso de dos personas, se amarraron los cinturones en el cuello y mientras contaban el tiempo para empujar la silla donde ambos estaban parados, Itaki comenzó a llorar, le preguntó a Ricardo qué pasaría si estando muertos no se pudieran amar más. Ricardo se quitó el cinturón del cuello, le quitó el cinturón a Itaki y le dijo que no podían arriesgarse a tal incertidumbre; se entristecieron un momento pero su amor era tan vigoroso que no demoraron en olvidar su confusión y tristeza, minutos después iban camino al bar de Las sombras burlándose de lo que había pasado, ambos se sentaron en la barra, fumaron, se emborracharon y Ricardo interpretó con una guitarra la canción noche no te vayas de un conocido trío de los años cincuenta en México.
Los amantes se fueron a dormir hasta las cinco de la mañana. Itaki se despertó poco tiempo después, vio su celular y advirtió que su hora de entrada al trabajo ya había pasado, decidió no ir, se  bajó de la cama sin hacer ruido y fue arreglarse, salió del baño vestida, fresca y sin resaca, despertó a Ricardo, le dijo que fueran a desayunar. Ricardo recogió su ropa del suelo, se vistió, se tallo la cara con las manos y abrió las cortinas de la habitación esperando que la luz y el ruido de afuera terminaran con sus ganas de dormir sin embargo afuera seguía oscuro, le preguntó a Itaki si la hora de su celular estaba mal y ella le respondió que no, revisó su reloj y advirtió que era mediodía pero la luna seguía bien arriba y luminosa. Itaki prendió la televisión y vieron las noticias, la humanidad seguía viviendo en la noche anterior, solo ellos habían despertado al nuevo día o en este caso nueva noche. Los amantes salieron del hotel y fueron a cenar comida deliciosa al mismo lugar en la misma mesa, hicieron el amor en la misma habitación de Las sombras donde más tarde intentaron matarse nuevamente, bajaron al bar, se emborracharon y se fueron a dormir así se repitió su noche eternamente y nunca se aburrieron ni se cansaron de hacer lo mismo todo el tiempo.

Marcovich J   

La Rata Esnob


La Rata Esnob

En la Malitzin, una de las colonias más lujosas de Toluca, se realizó un frenesí de apareamiento entre una decena de ratas. De aquel frenesí nació la Rata Esnob que se crió en esa colonia hasta que cumplió un año, fue en ese lapso de tiempo donde la Rata Esnob advirtió varios problemas en su comunidad por ejemplo: separaban los desperdicios frescos de los podridos también, lavaban sus cuerpos tan continuamente que las bacterias benéficas de sus estómagos y piel no alcanzaban a desarrollarse y morían antes que las ratas de la Donaldo Colosio, la colonia vecina.
La Rata Esnob explicó a los de su colonia que mejor era comerse todos los desperdicios sin elegirlos, decía que por su calidad de ratas, la suciedad y bacterias actuaban en su beneficio pero su colonia no prestó atención. La Rata Esnob intentó enseñarles la verdad sin éxito hasta su adultez, sospechó, que su muerte estaba próxima y no quiso desperdiciar el resto de su vida intentando cambiar a las demás, abandonó las costumbres de su colonia y comenzó hacer lo que creía verdadero, transcurrieron las semanas y su aspecto cambió, era la rata más sucia de la Malitzin, dejó de separar los desperdicios y comer inmundicia no le afectó en nada.
De a poco las ratas de la Malitzin fueron apartando a la Rata Esnob hasta aislarla por completo de la colonia. La Rata Esnob descubrió que había logrado vivir más tiempo que las de su camada e incluso de la camada de la Donaldo Colosio, debido que pese a no separar la comida, no consumía los desperdicios que estuvieran llenos de gusanos y limpiaba su pelaje y patas más frecuente que las ratas de la Donaldo Colosio, pero menos que las de la Malitzin. Dos años vivió la vieja Rata Esnob aislada de su colonia hasta que durante un mediodía volvió, creía que las ratas jóvenes al ver que era el único animal vivo de su camada, querrían aprender como lo hizo pero las ratas jóvenes pensaban igual que las viejas y la discriminaron por no limpiar su cuerpo continuamente y no separar los desperdicios frescos de los podridos.
Volvió triste y decepcionada la Rata Esnob a su antiguo refugio, había imaginado a una nueva camada de superratas que adoptarán su filosofía y vivieran más tiempo, su tristeza la consumió hasta que entendió que sola, podía vivir satisfecha viendo el sol y la luna mientras comía inmundicia. Dos meses antes de que muriera la Rata Esnob, una joven rata fue a su refugio y le pregunto qué había hecho para vivir tanto tiempo, la Rata Esnob le enseñó los conocimientos que había obtenido y murió. Tras la muerte del primero; la joven rata, la segunda Rata Esnob, volvió a la Malitzin y les explicó la filosofía de la superrata a sus habitantes.
La segunda Rata Esnob no estaba a la defensiva ni armada contra sí misma como el primero, confiaba en sus instintos y se perdía hablando con las demás ratas. Fue largo y pesado el tiempo que sufrió la segunda Rata Esnob esperando un discípulo, durante ese lapso comió inmundicia con el sol y la luna y descubrió la valía de tomar, desafiante, la decadencia con sus patas como si tuviera garras de águila. Finalmente obtuvo su primer discípulo y de a poco las ratas de la Malitzin se fueron acercando a escuchar sus enseñanzas hasta que formaron un grupo de diez superratas.
Una noche, la segunda Rata Esnob hizo una fiesta en el antiguo refugio del primero, en una mesa colocó vino y comida fresca y en otra inmundicia y agua sucia, las superratas llegaron y empezaron a beber vino y a comerse la comida fresca. La segunda Rata Esnob les preguntó por qué habían preferido el vino al agua sucia y la comida fresca a la inmundicia, el grupo de superratas respondió que era una fiesta y necesitaban relajarse. La segunda Rata Esnob, advirtió que el supuesto grupo de superratas era en realidad un montón de superratas actoras y no conocían la valía de la superación en la decadencia, estaban aburridas y sin nada que hacer.
La segunda Rata Esnob se sintió decepcionada, esperó a que las superratas actoras se emborracharan y se quedaran dormidas después, escapó del refugio del primero y emprendió un viaje lejos de la Malitzin y de Toluca, caminó por meses y finalmente se estableció en la colonia Ignacio Madero, en San Luis Potosí. La segunda Rata Esnob dedicó sus últimos días a emborracharse y a contarle a la rata que le servía el vino, todo lo que había aprendido del primero. La rata que servía el vino, se interesaba en suma de sus relatos, comenzó a entender los beneficios de la inmundicia y la decadencia, lo que más le sorprendió fue que cuando le preguntó su edad, le respondió que recién había cumplido seis años (la primer Rata Esnob murió a los cinco años y las comunes mueren a los tres).
Una tarde, la segunda Rata Esnob fue en busca de vino, la rata que lo servía se lo entregó y mientras la veía beber dijo que había entendido todos los principios de la superrata. La segunda Rata Esnob soltó una risotada y respondió que no entendería como ser una superrata hasta que comiera inmundicia siempre y solamente acompañada del sol y la luna; esa tarde se transformó en noche, la segunda Rata Esnob bebió demasiado y murió mientras dormía pero sus últimas palabras se las dijo a la rata que servía el vino, fueron: “lo mejor que puede tener una superrata son sus recuerdos, sus sueños y a los malditos actores”.
La rata que servía el vino obedeció al segundo, abandonó su puesto y se fue a vivir sola aislada de la colonia Ignacio Madero, estuvo dos años comiendo inmundicia con el sol y la luna, la soledad que vivió le enseño a tomar la decadencia con garras de águila y se convirtió en la tercer Rata Esnob. Igual que el primero y el segundo, la tercer Rata Esnob volvió a su colonia natal para enseñarles a las ratas como convertirse en superratas. A diferencia de la Malitzin en Toluca, la colonia de ratas en San Luis Potosí, fue en montones a escuchar las enseñanzas de la tercer Rata Esnob y transcurridas algunas semanas había un grupo de cincuenta superratas.
La tercer Rata Esnob, vio a sus discípulos corriendo tras la verdad cual perros hambrientos persiguiendo un hueso sin carne, miraba con malicia sus aspiraciones a lo elevado que estimulados por el vino se desviaban a lo retorcido, sin entender el beneficio de la decadencia, advirtió, que había creado un grupo de superratas instruidas. Fue tanta la humillación que sintió la tercer Rata Esnob por haber defraudado al primero y al segundo que entró a la casa de una persona y siguió el rastro del aroma que cualquier rata adulta reconoce con facilidad, llegó al origen del olor y se lo metió a la boca, mientras reproducía sus memorias y experimentaba los sueños que nunca vivió, murió por comer un queso envenenado.
La algazara de feria de las superrratas instruidas continúo durante meses, bebían vino y bailaban mientras conversaban sobre las enseñanzas del tercero que no sabían ni en donde estaba. En un mediodía, una rata con el vientre blanco, se acercó a comer inmundicia con las superratas instruidas y comenzó a escuchar sus conversaciones mientras le ofrecían vino y la invitaban a perseguir la verdad. La rata con el vientre blanco, lo hizo pero tras unas semanas, la verdad desnuda y borracha dejó de seducirla, hastiada, se alejó de las superratas instruidas, descubrió que su filosofía se había esparcido a todas las ratas de la Ignacio Madero entonces se alejó de San Luis Potosí y comenzó una caminata que nunca paró, durante su caminata vivió sola y triste, comió inmundicia con el sol y la luna y aprendió a tomar la decadencia con garras de águila, se convirtió en la cuarta Rata Esnob, conoció distintas ratas de distintos estados y a todas les hablaba de la filosofía de la superrata con humildad.
La cuarta Rata Esnob cruzó México y llegó hasta la colonia Arango Arámbula, en Sonora, tenía diez años de edad y un centenar de superratas siguiéndola, las recién superratas de la Arango Arámbula, le dijeron a la cuarta Rata Esnob que se habían convertido en una especie superior no sólo de ratas sino de mamíferos y con la cantidad de superratas que integraban su grupo, podían sobreponerse a cualquier colonia de roedores o humanos. La cuarta Rata Esnob no estaba segura si la filosofía de las superrata podía usarse para ese fin y recordó que las superratas instruidas de la Ignacio Madero en San Luis Potosí, habían mencionado que la filosofía había iniciado en Toluca, decidió, regresar y preguntarles a las ratas de ese lugar si debían quitar el dominio de México a las personas.
La cuarta Rata Esnob sospechó que no viviría lo suficiente para llegar a Toluca, a sabiendas de que un millar de superratas la seguían con la esperanza de tomar el dominio del país, transmitió su conocimiento a una joven rata que eligió como su discípulo. Antes de morir la cuarta Rata Esnob le dijo a su discípulo, que las superratas del movimiento no podrían continuar siendo superrratas sin un líder pues nunca habían comido inmundicia solas. En Guanajuato, de camino a Toluca, la cuarta Rata Esnob presentó a su joven discípulo como el nuevo líder del movimiento, estaba tan vieja y cansada que apenas podía caminar, horas después murió.
El ejército de superratas liderado por la quinta Rata Esnob, continúo con el plan del cuarto y caminaron a su destino, arrebatando la atención de las personas doquiera pisaran. Cuando llegaron a Toluca, las ratas de ese lugar dijeron que el primero, el segundo y las superratas actoras de la Malitzin habían muerto hace mucho tiempo. El ejército de superratas invitó a las de Toluca a unirse al movimiento pero las ratas de la Malitzin se negaron, esto provocó que el ejército iniciara una batalla contra las de su misma especie. Cuando la quinta Rata Esnob vio que las ratas se estaban matando entre ellas dio por terminado el movimiento para arrebatar el dominio de México a los humanos y huyó.
Las palabras que le dijo el cuarto a la quinta Rata Esnob antes de morir, se cumplieron. Las superratas, al estar desamparadas de un líder, comenzaron a esparcirse por todo el Estado de México y al pasar las semanas se convirtieron en ratas comunes, los humanos dejaron de notarlas. La quinta Rata Esnob viajó sola y por primera vez comió inmundicia con el sol y la luna mientras reproducía sus recuerdos y experimentaba los sueños que nunca vivió, entendió que la filosofía de las superrata no es coercible y descubrió el principio básico, el origen del pensamiento superior del primero: la compasión hacia el prójimo y el amor a la soledad y la vida.
La quinta Rata Esnob se estableció en la sierra de Zacatecas, sola y con quince años de edad, estuvo satisfecha y feliz viviendo en ese lugar, fue durante un ocaso mientras comía inmundicia y pensaba en tomar, desafiante, la decadencia que sufrió el movimiento de superratas por su causa, que un sonido extraño robó su atención, cuando giró su cabeza para descubrir que era vio las garras de un águila peligrosamente cerca. La quinta Rata Esnob corrió durante unos minutos pero el águila la atrapó, defendió su vida con fiereza pero el águila clavó las garras en su cuerpo hasta matarla y voló con su cadáver hasta su nido donde alimentó con ella a sus aguiluchos. Jamás volvió a escucharse la filosofía de la superrata en México.


Autor: Marcovich





Crepita el estilo


                                                                   Crepita el estilo  

En un lugar donde no amanece ilumina rápido la luz, siempre le dicen que es luz porque tiene lumbre azul en las manos. La luz moldea el fuego para alumbrar, es cuando se descuida que la multitud se acerca y dicen: “que bella flama es esta” pero siendo un descuido como iluminó la luz es incapaz de repetirlo, comparándose con otras luces alumbra a pocos; harto de que su flama no sea reconocida deja de moldear. Años después la multitud se acerca a él y dicen: “tienes lumbre azul en las manos” provocándole ánimos intenta alumbrarlos pero la advierte ausente, descubre que la flama que vieron fue un reflejo y es él un espejo, a sabiendas de que es cuando las otras luces se acercan refleja luz en la oscuridad donde vive y así, sin prisa, ilumina a la multitud.



Autor: Ivan Marcovich
















Revolución o constante mejora


Revolución o constante mejora

¿De quién pide sangre? Para vivir hemos matado por vivir he desgarrado mi corazón y no hemos conseguido victoria, dime Napoleón de quien pide sangre la revolución: de los viejos y jóvenes perdedores, se nutre de miseria y dolor. ¿Qué estamos haciendo entonces? Mejor sería quedarnos igual. ¡Que no te escuchen los demás rebeldes! ¿Le tienes miedo al fracaso? Sí, contesté: quisiera tener al menos una victoria para demostrar nuestra fuerza. La revolución nos pasa por encima, la vida de un hombre no rinde para alcanzarla. ¿Entonces viviremos solo de esperanza? Sí, respondió con el mar haciendo ruido detrás de él y su caballo: comeremos esperanza y pasaremos hambre para que dure antes de hallar más. No ver la victoria de la revolución equivale a ser derrotado, dije. ¡Que no te escuchen los demás rebeldes! ¿Le tienes miedo a la muerte? No, la muerte se forma entre nuestras filas. ¡Iza la bandera si eres valiente, que el símbolo de la revolución se vea bien arriba, grita a los demás que continuaremos la marcha! No tenemos ni una victoria pero sí decenas de cadáveres ¿No los ves? Ya han levantado la bandera de la arena. Miré hacia atrás y era verdad, los muertos traían la bandera y los rebeldes habían retomado su marcha, me entusiasme tanto que recogí la bandera del suelo y ondee el símbolo lo más alto que pude. Napoleón dijo: la revolución marcha siempre hacia adelante a un lugar mejor, trata de imaginar las satisfacciones que traerá.







La seda


La seda

En la morera una araña había, parada en su red entre las ramas, con todo y ser una bella y común araña, decía: ¡Ay! Si mi seda fuera una hembra no necesitaría de compañía.
Cerca un gusano tejía un capullo para convertirse en polilla. La araña lo vio y sofisticada reía: Yo como el gusano evoluciono en seda pero nunca será mi seda de la maldita costurera.
Segura percibiendo el mundo con sus ocho patas, una brisa mojó su red con agua que la costurera vertió: ¡Ay! Si mi seda fueran -la araña decía- nubes, no ocuparía gotas para seguir con vida.
La costurera caminó hasta su casa y rompió una parte de la telaraña; vigorosa, la araña fue a repararla, decía: Ah, si mi seda fuera la naturaleza entera, mi existencia, cuan larga sería.



El artista y su obra


El artista y su obra


Parado frente a  ella, con los rayos del sol calentando su piel, admiraba su escultura el escultor, después de varios meses había logrado terminarla, escribir satisfecho no describe su emoción al ver el barro, afirmaba estar listo para morir o para dejar de esculpir en caso de que hubiera diferencia para él. Llamó a su esposa y la invitó a ver, la poetisa admiró la obra de su esposo, la encontró bella, tanto que se asustó porque era como si estuviera mirándose en un espejo, el escultor había tallado tan bien su cuerpo y su expresión que la escultura pasaba por hiperrealista y vibraba a erotismo, era su clon en barro y en cualquier momento daba la impresión de que fuera hablar.

El escultor confesó que era su obra maestra, estaba tan emocionado de verla terminada que empezó a llorar mientras murmuraba que la belleza de su escultura no pudo haberlo hecho con sus manos. La poetisa se acercó y lo abrazó, le habló, su voz era seductora en suma, como si todas las sirenas muertas en el mundo hubieran reencarnado en ella, cada que la poetisa hablaba, no solo su esposo quedaba hipnotizado y cautivado por su conversación también las miles de personas que compraban sus poemarios como drogas y como droga los leían para sentirse mejor.

Las palabras de la poetisa calmaron e hicieron sentir mejor a su esposo, también hacían sentir mejor a las personas que leían sus libros pero ella era miserable, la tristeza y la confusión le atacaban desde que amanecía y las voces y apariciones la acosaban por la noche. Ella decía que estaba a punto de escribir el poemario que desnudaría por completo el corazón de las personas y le enseñaría a la humanidad la emoción entera de un artista plasmada en su obra, sin embargo las jugarretas en su mente le hacían tanto mal que a veces no podía escribir con lápiz ni acomodar sus ideas en el teclado.

El escultor y la poetisa se mudaron a una vieja casa en medio del campo, todos los días arreglaban la casa que tenía muchos problemas en los muros, en el techo y en los pisos, colocaban yeso, cortaban y clavaban madera y se esforzaban para que la casa quedara en óptimas condiciones, fueron felices arreglando su hogar y la poetisa mejoró por un tiempo, tras varias semanas la casa quedo reparada y decorada.

La poetisa escribió punto final en el poemario que esfuerzo le costó terminar, tomó un gran suspiro y fumó un cigarrillo, salió a caminar bajo la lluvia hasta llegar a un río donde recogió varias rocas y las metió en sus bolsillos, saltó al agua y mientras sus pulmones se llenaban de agua, recordó a su esposo, sintió pánico y quiso sacar las rocas de sus bolsillos, terminó por quitarse toda la ropa, salió del río y respiró, cuando quitó las gotas de sus parpados y abrió los ojos, vio a la muerte y a un xoloitzcuintle, sentados en la hierba a un lado del agua.

La muerte le ayudó a salir del río y le advirtió que debían irse, la poetisa dijo que no podía porque el escultor se pondría triste con su ausencia, dijo que pensó en librarse de sus propios problemas sin pensar en los que se preocupaban por ella. La muerte respondió que pudo librarse de todo en vida y ahora ya no había solución, estaba atrapada en el mundo de los no vivos. La poetisa comenzó a llorar y suplicó que la dejara regresar con su esposo, las palabras que escogía la poetisa cada que hablaba eran tan adecuadas que sedujeron a la muerte y consiguió permiso para vivir como un fantasma encerrada dentro del objeto que quisiera, escogió la escultura que hizo su esposo basándose en ella.

La muerte aceptó y el xoloitzcuintle mordió la pierna de la poetisa y le arrancó el alma, la muerte y el perro con el alma en la boca, fueron hasta la casa donde estaba la escultura, amarraron el alma en la pierna de barro y se marcharon. Los días que acontecieron después, fueron de náusea para el escultor, tapó su escultura con una manta y se hundió en un abismo de emociones que le llevó a consumir bebidas alcohólicas todos los días, a dejar su labor de artista y empeorar su salud al igual que la casa. Cierta noche, en medio de su embriaguez, quiso ver la figura de su esposa, fue hasta su antiguo taller y quitó la manta de la escultura, cautivado, llamó a la poetisa y la escultura acercó sus labios al rostro del escultor.

“Mi poetisa” dijo el escultor. “No soy tu poetisa, soy tu obra” dijo la escultura. El hombre se hizo para atrás y la escultura bajó del estante, le preguntó a su creador con la misma voz de la poetisa, por qué temía. El escultor, preguntó por su esposa, la escultura dijo que no la conocía, afirmó que era ajena a todo menos a él. La escultura quiso tocar a su creador pero él se alejó, alegando que se fuera de la casa, la escultura respondió que no tenía a donde ir, era un producto de su imaginación y su lugar estaba junto a él, encadenada a él.

Intentó acercarse de nuevo pero el escultor tomó un martillo y la golpeó en la cabeza, huyó mientras la escultura yacía inconsciente en el suelo. Cuando despertó buscó a su creador, desesperada por no encontrarlo, salió de la casa, caminó por horas llamándolo hasta que llegó a un pueblo donde unas monjas le preguntaron por qué estaba desnuda y sangrando de la cabeza, la escultura dijo que su creador la había abandonado y estaba asustada porque no sabía qué hacer sin él.

Las monjas dijeron que el creador nunca la abandonaría y la invitaron al monasterio, le dieron un hábito para que se vistiera y le enseñaron a ser una monja. La escultura rezaba y leía el libro sagrado todos los días, cocinaba y hacía tareas domésticas a veces salía a vender rompope con las otras monjas, por su dulce voz la invitaron a cantar en el coro de la iglesia y después aprendió a tocar el órgano, la gente se reunía en la iglesia para escuchar misa y contemplar a la escultura vestida de monja que hacía sentir a todos bien solo con verla y escucharla.

Una tarde mientras la escultura conversaba con el padre de la Iglesia, confesó cuanto extrañaba a su creador y sus ánimos por salir a buscarlo. El padre, dijo que aunque ella pensara que su creador estaba lejos, Él vivía siempre dentro su cuerpo. La escultura dijo que era lo contrario, ella vivía dentro de la mente de su creador y al esculpirla había salido y ahora su creador le había dado la espalda. El padre, preguntó si no creía en dios, en los libros, en la pasión y en la historia y la escultura dijo que ella solo vivía por su escultor y debía estar cerca de él. “¡Dios nos dio libre albedrío!” exclamó el padre, la escultura respondió que ella no era libre porque era ajena a todo el mundo.

El padre y la escultura discutieron y ella salió sintiéndose ofendida de la iglesia, fue a una banca y tomo asiento, entre la gente que veía pasar buscaba el rostro del escultor, de pronto una joven mujer vestida de negro con los labios pintados del mismo color se acercó y saludó a la escultura, preguntó si era la monja que tocaba el órgano en la iglesia y ella respondió sí, alegando que no tenía deseos de regresar.

La chica de labios negros invitó a la escultura a su casa, dijo que tenía espacio para alguien más y una banda donde ella podría tocar el teclado. La escultura advirtió que ella no creía en el creador de la cruz, estaba hecha de barro y creía en su propio escultor. La chica con los labios negros, respondió que no importaba quien fuera su creador. Ambas caminaron a casa y la escultura conoció a los otros integrantes de la banda, la chica de labios negros era bajista.

Todos los fines de semana tocaban en un bar del pueblo, desde la llegada de la escultura la popularidad de la banda creció y la multitud se juntaba para ver a la escultura tocar y escucharla cantar, una noche la escultura vio entre la algazara a su escultor, sentado en la barra del bar, desde el escenario gritó: “¡mi creador!”. El escultor la vio y se asustó, ella se abrió paso entre la multitud y se acercó, él saco un revolver y sin decir nada le disparó en el pecho.

Varios hombres detuvieron al escultor y comenzaron a golpearlo, la escultura al ver que iban a matar a su creador, se levantó del suelo con el pecho lleno de sangre y tranquilizó a sus fanáticos. La bajista de la banda se acercó y la escultura se despidió de ella, la bajista dijo que se quedara que no era necesario ir con el escultor. La escultura, dijo no tenía otro lugar donde ir y la bajista insistió, alegando era libre para decidir su destino y con quien compartir su vida. La escultura la abrazó y se fue, tomó a su creador de la mano y le ayudó a levantarse, ambos se fueron caminando lento mientras la multitud los miraba con lástima.

El escultor estaba despeinado y sucio había adelgazado y parecía que había vivido lustros en días, no obstante al sentir la mano de la escultura, dijo: “¿mi poetisa, has estado con vida todo este tiempo? ¿yo te abandone?”. La escultura respondió que lo estaba buscando, era su razón para estar viva, dijo que todo el tiempo lejos de él, la llevó a pensar que una parte de la poetisa vivía dentro de ella, encerrada, concluyó en que sin importar lo que dijeran los demás ella estaba hecha de barro, era su obra, estaba viva por él y vivía para él. 

Ambos caminaron hasta su antigua casa que estaba húmeda y descuidada, entraron y fueron al taller ahí tomaron asiento y la escultura dijo había algo encerrado adentro de ella, ordenó al escultor sacarlo desde la grieta en el pecho producida por la bala. El escultor rompió un poco el barro, metió la mano en su escultura y sacó el libro que la poetisa escribió antes de morir.

La escultura vio el libro con recelo y sonrió, dijo: “Cuando estuve lejos de ti me sentía prisionera de mi incertidumbre ahora que estoy a un lado de lo que más me encadena me siento libre para hacer lo que quiera” cuando terminó de pronunciar, la grieta en su pecho se extendió por todo su cuerpo y la escultura se rompió. El escultor, sentóse a un lado de los restos y leyó el poemario de la poetisa, sintió alivio y se quedó dormido, cuando despertó, leyó el libro una vez más, fue a bañarse y a limpiarse las heridas, después barrió los restos de la escultura y comenzó a limpiar la casa.




Autor: Marcovich